jueves, 26 de septiembre de 2024

Carta 22. 26/09/24

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 22.

                                                                      Floresta, Jueves 26 de  septiembre de 2024.

   ¡Buen jueves José María! Qué bueno que te haya gustado el baile y el artículo de Violeta Luna. Me gusta su pluma, su mirada, siempre que encuentro material de ella lo leo.

Me diste ganas de volver a ver Luna de Avellaneda, la buscaré en Cine.Ar. ¿Sentiste el clima de esa película en nuestro club? Eso te define como un hombre sensible José María…

   Con respecto a lo que me comentaste en la carta anterior sobre un club de lectura, hay un error. No me gusta el nombre club para una actividad ligada a lectores, no sé, tal vez prejuicios o vaya a saber qué, pero lo que sí se votó en una de las últimas reuniones de la comisión directiva del “paraíso” de Floresta fue la aprobación de un nombre para la biblioteca, se llamará “Profesora Susana Ruiz”, lo propuso alguien del grupo y comentó que fue una docente, escritora y narradora de cuentos del barrio muy destacada. Investigaré más acerca de ella. Y lo que yo propuse fue crear “La tertulia” en la biblioteca, para generar  un espacio para charlas, lecturas compartidas, encuentros musicales… Ojalá lo acepten.

Deseo que disfrutes de este día tan tan tan hermoso.

María Victoria.

PD.: Por supuesto que hay lugar para una copa de vino. Eso sí, tinto malbec.

  

 

martes, 24 de septiembre de 2024

Carta 21. 24/09/24

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 21.

                                                                      Floresta, Martes 24 de  septiembre de 2024.

   ¡Buen martes María Victoria! Ante todo quiero decirte que el baile del club por el día de la primavera estuvo muy lindo. La institución hace honor a su nombre “Floresta, un paraíso”, aunque es pretencioso  y algo desmesurado el nombre, lo lleva bastante bien. Hubo mucha gente, la música muy buena,  ¡y qué decir de vos!, te vi bailar tango y creo que no estaré a tu altura aunque tome muchos años de clase, pero al menos en el momento de la cumbia y otros géneros moviditos pudimos divertirnos. La verdad es que salí conmovido, ver a un grupo numeroso bailar, reír, compartir ese grato momento me llevó a mi infancia, en este mismo barrio, con los juegos en la vereda  incluso de noche en verano con los vecinos que sacaban las sillas para conversar hasta tarde. Volví contento a mi casa. A vos te vi muy bien también. ¿Te acordás de la película “Luna de Avellaneda”? Ese clima se percibió en nuestro club el domingo.

   Con respecto al artículo “Maestros” de Violeta Luna quiero comentarte que me gustó, aunque creo que la autora está en una etapa, digamos… evolutiva, que me resulta elevada emocionalmente hablando. Poder lograr esa mirada y actitud frente a las rupturas de pareja habla de un ser muy centrado. Alguien que se enoja poco, que no reacciona sin pensar y sentir antes de hablar, que sabe (sabe desde el corazón) por donde quiere andar. La envidio un poquito a Violeta Luna, pero no pierdo las esperanzas de alcanzarla alguna vez. Eso sí, debo admitir que con el paso del tiempo he aprendido a enojarme menos, ¿cómo? Intentando entender al otro, empatizar , palabra que suena mucho en la actualidad. La verdad, el artículo me resulto interesante. Gracias por compartirlo.

   Leí en la puerta de la biblioteca  que próximamente coordinarás el club de lectura. ¿Cuándo comienza? No me lo perdería. Ojalá el horario me lo permita.

Grato fue el encuentro en el baile. Volví por un ratito a mis dieciocho.

José María

PD.: Sé que te gusta el té, las fresias, los libros... ¿Hay lugar para una copa de vino?

domingo, 22 de septiembre de 2024

Carta 20. 22/09/24

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 20.

                                                                            Domingo 22 de  septiembre de 2024.

¡Buen día  José María! Sé que nos veremos en el club en unas horas, pero no quiero dejar de compartir este texto que encontré en un libro de Violeta Luna, una escritora que descubrí hace poco y que además baila tango. Es muy clara en esto de los amores, la equidad y la oportunidad de crecer. Ojalá te guste o por lo menos te interpele. Aquí va:

Maestros”                                                 por Violeta Luna

   Tal vez por mi estrecha relación con el tango suelo detenerme en sus letras, esa poesía sin duda profunda y reflexiva.

   Mientras bailaba hace unos días el tango “Tarde” de José Canet, focalicé en los dos primeros versos: “De cada amor que tuve tengo heridas, heridas que no cierran y sangran todavía”, e inmediatamente revisé mis amores, los primeros y los recientes. Disentí con el autor. Recordé uno por uno a los hombres que me acompañaron en las cuestiones del amor de pareja (no fueron tantos) y llegué a la conclusión que no han quedado heridas y mucho menos, sangrantes. Es cierto que siempre me crucé con personas que me gusta llamar “buena gente”, por lo tanto los cierres fueron acordados y aceptados (a veces a medias) por las dos partes.

   También es cierto que todas las relaciones tuvieron fecha de vencimiento, y todas sin excepción fueron de aprendizaje, por lo menos para mí (y deseo de corazón que también haya sido así para ellos). Cada una me permitió conocerme más y más, y ese autoconocimiento me hizo crecer. Ellos fueron maestros para mí. Cada afinidad entre ambos o diferencia fue una oportunidad para aprender, mirarme, reconocerme, desconocerme para luego ver quién era y qué quería. ¿Si lloré? Sí, un montón. Pero con el paso del tiempo las lágrimas disminuyeron. No en vano vivimos.

   A menudo observo algunos regalos recibidos que conviven conmigo: un juego de té, un cuadro, un pijama, fotos de viajes, recuerdos de películas y obras de teatro compartidas, recetas de cocina que nos hemos pasado, libros… ¿Si los quise? Como dice Ángeles Mastretta en uno de sus cuentos “a todos los quise”.

   Confieso que me hubiese gustado tener un compañero con quien se comparten los nietos pero no me ha sucedido ese tipo de amor a plazo largo. A algunos les sucede el gran amor; a otros, breves y grandes amores; a mí me tocaron en el reparto de Cupido amores breves, pero muy valiosos. Agradezco y celebro haberlos conocido porque de esas relaciones me he edificado (de todo tipo de relación una se va formando). Benditos vínculos que me ayudaron a saber dónde quiero estar. Y hoy, a mis sesenta y uno, estoy teniendo una relación cada vez más cuidada y amorosa conmigo. Juro que intento a diario mimarme, perdonarme, escucharme...

   ¡Miren a donde me llevaron dos versos de un tango! Este relato confesión merece un “Chan chán”.

¡Me gustó mucho esta reflexión José María!

Hasta luego

María Victoria

PD.: Amo las fresias y a Juan Luis Guerra, ¡un gran poeta! ¡Gracias!

 

sábado, 21 de septiembre de 2024

Carta 19. 21/09/24

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 19.

                                                      Floresta en flor,  sábado 21 de  septiembre de 2024.

  ¡Hola María Victoria! No soy original si te digo “feliz primavera”, ¿verdad?, pero sale casi automáticamente, me causa gracia mi falta de creatividad con las palabras, pero es lo que hay… Vos decías en la carta del jueves que a pesar de todo luchás por conservar la alegría, fuerte tu comentario, pero creo que es una batalla diaria que vale la pena llevar a cabo. A veces nos ganan la melancolía, los recuerdos, lo que aparentemente ya no está, pero ante todo eso no debemos perder de vista el presente, el ahora (suena a libro de autoayuda) pero lo cierto es que es te presente único será pasado en un ratito, por eso, como decía mi tía Clarita, (algún día te hablaré de ella, un personaje faro en mi vida y en la de mis hermanos), “debemos vivir día a día, porque por suerte del día siguiente no sabemos nada”.  Frase célebre en mi familia.  

   También hablaste de equidad… menuda y desafiante palabra María Victoria… Te juro que intento fluir con las circunstancias, tal vez ese sea el desafío  más importante. Y en cuestiones del amor… simplemente lloré cuando sentí llorar, agradecí la compañía y los sentimientos compartidos y acepté cada final con dolor y a veces con alivio. Esta es mi pobre síntesis ante su pregunta.

   Por supuesto iré mañana al baile. No le prometo ningún tango, pero tal vez algo más movido.

   Deseo que  mis saludos huelan a  fresias.

José María

PD.:  Te dejo este ramos de versos del gran cantautor Juan Luis Guerra. “Te regalo una rosa,  la encontré en el camino, no sé si está desnuda, o tiene un solo vestido…”.  Este es un verdadero saludo de primavera.

PD 2.: Disculpá si a veces me vuelve a salir el “usted…”

jueves, 19 de septiembre de 2024

Carta 18. 19/09/24

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 18.

                                                      Floresta con lluvia,  jueves 19 de septiembre de 2024.

¡Hola José María! La lluvia se está deteniendo. ¿Observaste lo brillantes que quedan las hojas después de tanta agua? Frente a mi balcón tengo un laurel gigante y cada hoja luce como una esmeralda. Apenas cantan unas gotas aletargadas sobre las baldosas… Derroche de belleza.

   Llegué bien el otro día a la milonga, en estos salones de baile llegás y te retirás cuando querés. Nada estricto por suerte.

   Hasta hace poco usaba wathssap, pero saqué la aplicación del celular. Me llaman por teléfono o me escriben al correo electrónico. ¡Es un alivio real! Y como te pasará a vos, abrir el correo tiene casi el encanto del ruido del sobre de papel al ser abierto, ¿verdad?

   Me preguntabas por mis búsquedas. La tuya, la del sosiego es buena, ¡adhiero! Las mías fueron variando con el paso del tiempo. De adolescente trataba de andar por los caminos que mis padres, de manera sutil, me fueron indicando: el estudio, un empleo, el armado de una familia… En fin, algunas se cumplieron y otras… no. Con el paso del tiempo fui viendo con más claridad para dónde quería ir desapegándome del deseo y programa familiar. Pero te aseguro que sigo buscando la equidad, la serenidad, ¿la felicidad? ¿Acaso hay una fórmula para hallarla? En el amor no me fue mal, siempre tuve al lado buenas personas, pero con fecha de vencimiento. Aquello de “hasta que la muerte los separe…” no funcionó. Pero siempre buscamos los humanos, sin búsquedas no hay horizonte. A veces los panoramas se modifican según nuestra mirada. No es sencillo. Lo importante es tener proyectos, por lo menos a mí me resultan estimulantes. En fin, navego esas aguas José María. Aguas de esperanza y en lo posible y a pesar de todo… de alegría. Personalmente trabajo duro para no perderla.

   Espero verlo el domingo 22 en el baile de la primavera.

María Victoria.

PD.: Y a vos, ¿cómo te fue en cuestiones del amor?

martes, 17 de septiembre de 2024

Carta 17. 17/09/24

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 17.

                                                                   Floresta,  de septiembre martes 17 de 2024.

   María Victoria, ojalá tengas un buen martes. ¿Llegaste tarde a la milonga el domingo? Charlamos tanto en el café… Tenés razón, es un hermoso lugar. La verdad ahora sabemos mucho más de cada uno: nuestros gustos, el amor por nuestros sobrinos, y algo sobre las búsquedas personales (aunque para estas últimas no dio el tiempo) . Las alcanzadas, las que no fueron, aquellas en las que seguimos intentando. Creo que hablamos cerca de tres horas. Tal vez la búsqueda vital es la del crecimiento personal. Fijate que es la que nos permite no repetir errores (y cometí varios), pero por ahí va la vida, errar, aprender, crecer. Cuando miro hacia atrás a veces no me gusta el que fui pero igual lo abrazo, lo disculpo, le digo que lo quiero y sigo adelante. Pensarás que estoy chiflado, tal vez, pero a pesar del poco tiempo que pasó desde la primera carta y un par de encuentros presenciales, siento que puedo hablar con confianza (en realidad, cada vez filtro menos). Esto no sucede a diario. Pero con vos me pasa. El sosiego hoy me parece imprescindible, y cuando lo pierdo salgo a buscarlo nuevamente. En la película que citaste en la carta anterior, Salvatore, el niño protagonista, busca la magia del cine, creo que lo llamaban Toto, hace años que la vi, bueno, como ese nene a veces rastreamos magia, ilusión en nuestras búsquedas, y solemos golpearnos un poco, pero al crecer vemos más claro. Me puse intenso… Disculpas.

   ¿Y tus búsquedas, María Victoria, por dónde van? Creo que esto nos quedó pendiente en la conversación.

También me gusta leerte, aunque nada se compara a nuestras charlas “face to face” como dice tu amiga.

Hasta la próxima carta, aunque no sea de papel, o hasta el próximo café.

José María

PD.: ¿Vas a ir al baile de la primavera del club?

domingo, 15 de septiembre de 2024

Carta 16. 15/09/24

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 16.

                                                    Floresta, hoy,  domingo 15 de septiembre de 2024.

   José María, me parece bien la idea de merendar juntos.  Conozco ese café, es muy cálido. A las cinco. Sin duda hay temas que requieren la presencia para charlarlos, pensarlos, disentir.

   Amo el café con leche (si la leche es vegetal, mejor), pero el té, los diferentes tés son mi debilidad.

   Hasta la tarde.

María Victoria

PD.: Anoche volví a ver Cinema Paradiso… Volví a llorar como la primera vez. Está en YouTube. Pienso en las ficciones que nos tocan el alma, ¿será porque nos encontramos en ellas?