jueves, 17 de octubre de 2024

Carta nro. 33 17/10/24

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 33

                                                                                    Floresta soleada,  Jueves 17 de octubre.

   María Victoria, qué buena la charla que tuvimos en “Café Portela”, cada vez que nos encontramos antes de tu milonga, llegás tarde, pero como me dijiste “a la milonga uno llega y se va cuando quiere…”, me quitó culpa. Mis clases de tango siguen, pero soy un tronco… 

    El ruido mental es una complicación, pero creo que si ponemos atención podemos frenarlo un poco.  Busqué y leí los textos que me sugeriste: Las cuatro nobles verdades de Buda,  y Mateo capítulo 6 versículos del 25 al 34 del Nuevo Testamento. Aquello de “No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo…” me resultó clarísimo, sólo tendré que recordarlo más seguido. Todo me resultó tan interesante, algo parecido a la brisa que se siente en la cara al abrir una ventana. También eso que dijiste que aceptar no es lo mismo que resignarse… me dejó pensando. Cada vez son más las cosas que me gustan de vos. Y esto que digo no es cuento. Porque si te alejaras, perdería. Y eso me asusta… (otra vez con el miedo a perder, qué plomazo soy…).

   Me quedó claro porque bailás los domingos, me alegro por el inicio de La Tertulia en el club que coordinarás de maravillas, y tus cartas…me encienden, me dan luz, o quizá tu luz refuerce la mía.

Gracias por tan valioso intercambio.

José María

PD.: ¿Será tiempo de escribir menos?

 

 

 

domingo, 13 de octubre de 2024

Carta Nro. 32 13/10/24

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 32.

                                                            13 de octubre, Floresta con algo de lluvia. Domingo, ¿y qué?

   José María, Puedo tomar un café antes de ir a la milonga. ¿Te parece a las cinco en Café Portela?

Me da risa que creas que tengo las cosas tan claras. Todos los días recupero el Centro que suelo perder para encontrarlo nuevamente. Sé que el Norte (Centro, Eje, como desees llamarlo) está en mi corazón, entonces cuando me pierdo sé donde volver. Y siempre da resultado. El amor en mayúscula es el único tema como decíamos hace unas cartas. Y no me refiero al romántico y cinematográfico…

   Hasta dentro de un rato.

M.V.

PD.:  ¿Por qué creés que elijo bailar los domingos?

Carta 31. 13/10/24

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 31.

                                                            Domingo 13, octubre, Floresta con algo de lluvia.

   María Victoria, después de leerte me dejaste una pregunta tan clara y puntual que tuve que hacer una lista con mis fantasmas… Son unos cuantos… Pero el que más presente está es aquel  que no podemos evitar… el miedo a perder. Siempre vamos a ir perdiendo cosas, “sentires”, personas que nos acompañaron, rumbos, animales amados, lugares que hemos habitado, roles… ¡uf! Tantos que siento que pierdo el norte, o el GPS, si navegara, se me hubiese caído al agua… Pero como vos decís al citar a Buda, son cambios permanentes que sufrimos o atravesamos como podemos. En este momento recordé que en el puesto tengo el libro que contiene las enseñanzas de Buda, “El Dhammapada: el sendero de la Realización Interior” que aún no leí pero creo estar a tiempo.   

   A veces me parece que tenés algunas cosas muy claras. A mí me falta aceptar que no puedo detener ningún cambio no deseado, y que ahí está el nudo, el desafío… en aceptar. También reconocer que hubo situaciones que parecieron negativas y luego sumaron.

   ¿Podés tomar un café hoy? Ya dejó de llover, aunque la lluvia nunca me ha detenido para salir.

   Los domingos, a veces me pegan mal. Debería hacer algo con este séptimo día de la semana, pienso en encuentro con  amigos, cine, caminata… algo, ¿no? También somos generadores de cambios y eso suma.

Ojalá sea un “hasta luego”.

José María

PD.: ¿Acaso existe alguna diferencia entre un domingo y un jueves? ¿No será nuestro ruido mental el que distorsiona?

 

 

jueves, 10 de octubre de 2024

Carta Nro. 30 10/10/24

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 30.

                                                            Jueves 10, octubre, Floresta, después de nuestra primera cena.

   ¡Buen jueves José María! Me demoré en responderte porque yo también estuve procesando el encuentro compartido en tu cálido hogar. No seré reiterativa porque sentí cosas muy parecidas a las que describiste en tu carta anterior (celebro que sigamos escribiéndonos por correo electrónico sin hacer uso de otras aplicaciones).  Pero a diferencia tuya, no me asusta lo bien que la pasamos, al contrario. Me alegra y no siento temores. ¡Qué bueno que nos hayamos conocido y sigamos descubriéndonos de forma epistolar  y personalmente! En otros tiempo temí perder lo que creía tener, con los años me di cuenta que en la vida recibimos y soltamos (o nos sueltan) todo el tiempo. La famosa impermanencia a la que se refirió Buda. Vivimos por un rato, nos acompañamos en una parte del camino, uno u otro se retira de escena en algún momento. ¿Se sufre? Sí, claro, a veces mucho, otras, menos. 

   También vos aportás brillo a mi vida. ¡Qué bueno! Unos lámparas de otros y viceversa.

   Mucha lata, ¿no?

Un abrazo

María Victoria

PD.: ¿Cuáles son tus fantasmas?

PD.: Bartolo es un amor.

 

 

lunes, 7 de octubre de 2024

Carta 29. 07/10/24

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 29.

                                                                   Lunes 7, octubre, Floresta, después de nuestra primera cena.

¡Hola María Victoria! Espero estés muy bien. Ojalá hayas disfrutado el encuentro del sábado como yo. Durante el fin de semana procesé nuestra charla de cinco horas. La verdad, siento como si te conociera de vidas anteriores, diría un hindú. Es rara y encendida la sensación con la que quedé. Sabés, no encuentro muy bien las palabras y temo ser cursi… Hace mucho tiempo que no me sentía tan a gusto en mi propia casa, en mi patio, con Bartolo presente, las cartas de mi tía y las postales nevadas  ¡todo girando en torno a nosotros ¡ Creo que hasta estuvo presente la escritora linierense Ocho Cortado y su pared epistolar.  El cuento que me contaste del hombre que se barría, tu risa, tu voz, y la mirada  que tenés sobre cada cosa y situación en particular hicieron de la cita una fiesta.

   Te confieso que no salgo del asombro, y digo asombro porque hace tiempo que me ronda una marcada apatía. Estoy contento porque tu presencia aportó un brillo… que me asusta. Y a la vez nada hay para temer. ..

   Lo que tengo claras son mis ganas de encontrarnos más seguido. Vos sos una interlocutora (palabra que adopté) muy valiosa, con la que se puede hablar de todo, disentir, cambiar opiniones… en definitiva, ¡crecer!

Ay Victoria, voy a tocar el “enter” antes que el pudor me detenga.  

José María

PD.: Coincido con vos, habrá mucho por celebrar.

jueves, 3 de octubre de 2024

Carta 28. 04/10/24

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 28.

                                                                                  Viernes 4 de octubre, Floresta, después del eclipse…

   José María, confieso que me hiciste reír con el comentario de tus amigos. ¡La pasaremos muy bien! Y coincido totalmente con lo del amor como tema único, central, todo gira en torno a él. Es una bendición cuando está presente y es una tragedia universal cuando está ausente…  las guerras son sólo un ejemplo. Pero sigan pensando, sintiendo, reflexionando. Aún como granos de arena en la inmensidad de una playa se logran cambios.

   No sos el único ansioso. Busqué y encontré algo en un libro prestado de Ocho Cortado, estoy casi segura que es una autora del barrio de Liniers. El cuento se llama "Anti-fax", te lo transcribo:

 Vivir en una esquina tiene sus ventajas. Numerosas ven tanas, buena luz, excelente vista… en fin, vivir en una casa ubicada en la esquina es para mí algo natural, ya que desde que nací habito esta vivienda. El problema comenzó el día que decidí pintar la pared de la planta baja de color blanco. Era verano, febrero para más datos. Cuando el pintor terminó su trabajo me detuve y la observé, se veía realmente bien. Blanca, impecable. Era mi pared y estaba orgullosa de ella. Al día siguiente, su blancura tentadora había sido ataca da. Un colorido mensaje velezano alteró el aspecto prolijo de mi pared. De inmediato pensé en mis ahorros invertidos todos en latas de pintura, en mano de obra… y sentí rabia. Esa noche hice guardia en la ventana para sorprender al próximo “escritor”. Pero, el sueño me venció y abandoné mi lugar de centinela. Al despertar, mi capacidad de asombro había sido puesta a prueba nuevamente. En la pared, con pintura en aerosol color verde, un apasionado hincha de Chicago había agregado palabras estimulantes dirigidas a su club, que, de alguna manera, daban respuesta a las del primer “redactor”. Claro, esto no terminó en una segunda instancia. Todas las noches un simpatizante de Vélez o del club mataderense completaba de manera alternativa los espacios en blanco, los pocos que quedaban, con dibujos y breves “discursos”. Se escribían, se comunicaban, se insultaban… quedaba claro: no se ignoraban. ¿Es mi pared o la de ellos? ¡Cuántas veces me hice la misma pregunta! Creo que llego la hora de volver a pintarla. Los muchachos se quedaron sin espacio para expresarse. Después de mucho meditar, comprendí (¿o acepté?), la importante función que cumple mi pared. ¡Es un canal de comunicación! Sí, la haré blanquear. No es una pared cualquiera, es especial… ¡es una pared epistolar! Si pasás por mi casa, no pienses que soy una propietaria descuidada a la que no le interesa el aspecto del barrio. ¡No! Si pasás por mi casa, y tenés algo para decir, no lo dudes, ¡escribilo en la pared! 

Hasta mañana.

María Victoria.

PD.: Bienvenidos el jazz, Bartolo, el vino, el patio, las flores,  y las palabras. Con todo eso celebraremos el encuentro. Intuyo será el primero de muchos.

  





 

Carta 27. 04/10/24

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 27.

                                                                         Viernes 4 de octubre, primavera en este lugar del planeta.

  ¡Buen viernes María Victoria! Todo está  listo para la cena del sábado. Con respecto al postre, elegilo  a tu gusto. Tenemos mucho para charlar,  reírnos y compartir las cartas de papel que me pediste. No son muchas, tienen su tiempo y están escritas en cursiva y con lapicera de pluma. Algunas las recibíamos de la tía Clarita, ella viajaba mucho y le escribía especialmente a mi mamá. Y también algunas tarjetas Navideñas con mucha nieve aún en nuestros veranos intensos. Ojalá la noche lo permita para disfrutar  del patio. Está en flor y con aromas diversos.

   El cuento “Sacapuntas” de Ocho cortado, un seudónimo muy particular, me gustó mucho. Me quedé pensando en el final del cuento… La nieta de la protagonista no se atreve a leer las cartas de su abuela que recibía del pintor, y tiene lógica, leer cartas ajenas da vértigo. Sería como entrar en el universo privado nada menos que de su abuela. Buscaré algo más de Ocho cortado, autor o autora, vaya uno a saber,  me dejó con ganas de más.

   La verdad María Victoria, estoy algo ansioso… espero que las pastas salgan ricas, el vino sea el adecuado y las horas no tengan apuro...

      Anoche estuve con unos amigos. Hace años que nos juntamos cada quince días a cenar, conversamos mucho y a veces intentamos arreglar el mundo… Hasta el momento no lo hemos logrado. Sí sabemos que el amor es el gran tema de la humanidad, por presencia o ausencia. Es el gran tema, tal vez, el único. Así reflexionamos y pensamos hasta avanzada la noche. Soy bastante reservado, pero les conté de nuestra correspondencia, encuentros y próxima cena. No te voy a repetir lo que ellos me dijeron porque no vale la pena… además no me tienen fe en la cocina… Bromas de amigos queridos e históricos.   

¡Hasta el sábado!

J.M.

PD.: ¿Te gusta el jazz? Siempre suena en mi casa ese género musical. Me da alegría. Me remite a algo festivo.  Estimo que habrá mucho para celebrar.