T de titubeo
A de alas
N de nido
G de giro
O de osadía
El titubeo de Clarita fue inevitable cuando
la cabeceó el señor de saco azul. “¿Será a mí?”, pensó ella mientras abandonaba
la silla lentamente. Lo vio seguro en su avance. Y cuando Roberto y Clarita se
abrazaron ambos sintieron en el pecho el calor tibio y envolvente de
un nido.
Disfrutaron con cuerpo y alma de la orquesta
de Canaro, un “Poema” les puso alas
en los pies y en cada giro fueron luciérnagas, alondras, mariposas nocturnas...
Una vez más la osadía del abrazo anónimo los
había dejado plenos.
Doce
minutos después hubo un “gracias” al
unísono, un regreso a la mesa, y una promesa: volver a la pista juntos.
Por fin Clarita y Roberto dejaron de tejer y se abrazoron tiernamente. Se olvidaron del te es muy posible que empiecen a tejer una relacion de amor menos platonica y mas real.deseo que tengan suerte y que la sal de la vida los haga muy felices.Beso pausero.
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