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viernes, 29 de diciembre de 2023

Sabia abuela.

 " Sabia abuela" por Vivi García.


   Mi amiga Pupi me convidó con una bebida riquísima que venía en el frasquito que está a la izquierda de la foto, y como verán lo transformé en florero. Al ver ese pequeño envase recordé una enseñanza de mi abuela.

   Yo tendría catorce años y le conté que me gustaba un chico del club. Ella sólo me preguntó: "qué vés en él?". Yo le dije que me gustaba lo bien que se tiraba del trampolín de la pileta, su piel bronceada, su boca llena de dientes parejos, y sus ojos verde-amarillos... La abuela, después de escucharme atentamente dijo: "puro envase". 

   A los pocos días fui al club a bailar, era carnaval. Estaba él, y me sacó a bailar bolero, un lento! Al escucharlo hablar del auto de su papá, de las vacaciones en Brasil, de sus excelentes notas de la escuela... sentí ganas de que la canción terminara.

   Al llegar a casa la abuela me preguntó: "estaba él joven maravilla en el club?". Me senté a su lado la tomé fuerte de las manos y le dije: "Sí, estaba... Es puro envase".

Aún hoy guardo las risas de ambas en mi corazón.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Tiempo de malvones por Vivi García

"Tiempo de malvones" por Vivi García


   Amo los malvones en flor y tengo mis razones. Las  enumeraré en los siguientes renglones. Aquí van:


1. Porque eran las plantas del patio de mi abuela siciliana con baldosas de arabescos en el barrio de Mataderos.


2. Porque hace unos años en el cementerio de la Chacarita me conmovió un hombre que ponía unas flores de malvón en la bóveda de Carlos Gardel.


3. Porque mi gato Ricardito los respeta y no rompe las hojas como lo hace con las  del lazo de amor.


4. Tal vez, porque huelen a barrio, a balcones, a  canteros en las veredas a la hora de la siesta...


   En mi balcón tengo dos plantas de malvón que engalanan ese pequeño espacio que me permite ver el cielo, los árboles y disfrutar del canto de los pájaros. ¡Qué privilegio tengo! Dos malvones, ¡dos! Sin duda son suficientes para abrazar la belleza cotidiana.



   

   

lunes, 25 de octubre de 2021

AROMAS por Vivi García

 Fotorrelato.

Siempre amé los Paraísos. En la vereda de la casa de mi abuela siciliana había uno. Desde entonces atesoro el aroma de sus flores.
Siempre me detengo ante ellos cuando los descubro en primavera ofreciendo su perfume. El viento colabora y siguiendo la ruta de la memoria olfativa los encuentro bellos, altos, generosos. Y otra vez, vuelvo a la casa de la abuela donde una niña parecida a mi me espera, sentada en la vereda sobre una silla de madera y paja con una flor de paraíso en su pequeña mano.



jueves, 27 de julio de 2017

Y la infancia, ¿dónde está? por Vivi García

   De chica solía quedarme a dormir, con mi mamá, en la casa de mi abuela. En su habitación ella tenía encendida una vela dendro de un vasito de vidrio, una Virgencita de Luján con una pequeña lamparita y un reloj despertador a cuerda. Todo sobre su mesa de luz de madera y mármol. Sin duda era una habitación especial para mi, con ese clima casi místico. Pero lo que realmente me cautivaba era el tic tac del reloj despertador a cuerda. Hasta que el sueño llegaba yo lo escuchaba atentamente. Sabía a música de grillo, a canto de río, era una especie de mantra rítmico y armonizador.
   Muchos años pasaron desde que comencé la búsqueda de un reloj a cuerda que cantara igual al de mi abuela siciliana del barrio de Mataderos. Pero ya las pilas lo habían invadido todo.
   Hasta que un día, en una vidriera de una antigua relojería descubrí un despertador a cuerda color celeste.
   Ya no están la abuela ni mamá, pero un pedazo de infancia se hace presente cada noche en mi cuarto de mi pequeño departamento de Floresta gracias al reloj.
Un tic tac cantarín llena el espacio de luz, esa luz que proviene, sin duda, de la velita y de la Virgen de Luján de mi abuela Anunciatta.