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domingo, 15 de junio de 2025

Permanencia 15/06/25

 Permanencia.    Por Vivi García.

Llegó apurado a la parada.  Tuve ganas de decirle: "no corras! ninguna de las dos líneas de colectivo está viniendo", pero no dije nada. Su aroma llegó primero que él.  Usaba ropa deportiva y un perfume inadecuado para las doce del mediodía. Ese olor me remitía al olor de otro hombre pero no pude identificarlo. Sin duda mi memoria olfativa fue imprecisa.

 Y el colectivo,  impuntual. Sólo la fragancia me acompañó durante todo el viaje.


Aquaman 15/06/25

Aquaman

Cuando yo tenía diez años estaba perdidamente enamorado del guardavida de la pileta. Lo observaba caminar, nadar, tomar sol...A veces él se subía al trampolín y después de dar tres saltos en esa tabla  móvil se tiraba y caía hasta el fondo de la pileta, y cuando salía parecía un actor de cine sacudiéndose el agua que le había quedado en el pelo... Recuerdo especialmente el día que jugando en la pileta perdí los aparatos, sí, los aparatos de ortodoncia. Mamá me los había recomendado especialmente porque habían salido carísimos. Ella siempre me pedía atención con ellos porque había tenido que conseguir un segundo trabajo para pagarle al ortodoncista. 

 Yo tenía una cajita donde los guardaba y me la colgaba del cuello. Pero, si bien mamá me había advertido  que no los llevara al club,  me  olvidé y me metí a la pileta con ellos. Al salir me di cuenta que los había perdido y ahí recurrí a mi héroe, a mí Aquaman... Le conté todo lo sucedido con lágrimas en los ojos,  realmente ya era una actriz a los diez años. Me pareció conmovido. Me dijo que no me preocupara que si al nadar no los encontraba haría vaciar la pileta sólo para evitar que mi mamá me retara. 

De inmediato se sacó la remera se tiró al buceó, rastreó todo el fondo de la pileta Y salió con los aparatos en sus manos. Yo lo aplaudí y lo aplaudieron todos! porque por el altavoz del club ya habían avisado que si alguien encontraba mis aparatos de ortodoncia en el agua por favor los devolviesen.


Bueno, en realidad todo esto es cierto hasta la escena que le pido ayuda llorando contándole lo sucedido... Nunca se tiró para buscarlos, ni hizo  vaciar la pileta. Simplemente simuló interesarse.


 Precozmente supe que los héroes sólo existen en el cine, y que los príncipes azules, tarde o temprano, destiñen!


Texto basado en un relato de Patricia Esponda.

Aromas III 15/06/25

 "Aromas III"            Vivi García. 


   Amanda tenía en su pequeño departamento una ventanita llena de plantas que crecían en potes de queso. Desde allí podía ver la cocina de Ludovico, el pastelero del barrio. Mientras él cocinaba las delicias que luego vendería en su local, Amanda olía los ricos aromas que llegaban a su casa: canela, manzana cocida, vainilla, chocolate, caramelo fundido... Cómo ella no podía comprar ni un solo pastel se conformaba con inhalar esas exquisiteces mientras un cuenco con té bailaba entre sus manos. 

   Una mañana apenas abrió su ventana respiró profundo profundo para disfrutar de las cosas ricas que preparaba su vecino, y con tanta fuerza lo hizo que lo aspiró a Ludivico haciéndolo levitar, salir por su ventana, atravesar como Superman el espacio aéreo entre ambas torres y llegar a la cocina de Amanda a través de su ventanita florida. 

Desde ese día Amanda disfruta a diario sabrosos pasteles, y Ludovico de una dulce compañía.

miércoles, 19 de junio de 2024

Grandes amores

 Grandes amores.   Por Vivi García. 


   En una caja de madera, antigua, bella, de apenas diez centímetros, guardo a Laurie Lawrence, mi gran amor, mi novio de bolsillo. Yo lo llamo Lau. Lo encontré en la primera novela que leí en mi infancia, Mujercitas,  y supe que sería mi novio para toda la vida. Entonces lo robé (Louisa May Alcott nunca se enteró). Sí, lo robé!    Hombres como él, con tantas virtudes, no se encuentran a la vuelta de una esquina ni en citas virtuales. Y ahí está, de día lo llevo en un bolsillo a todos lados, en mi casa descansa en la cajita y de noche duerme sobre mi almohada. 

A veces aparece en mis sueños, y en ellos somos exquisitos amantes.

miércoles, 12 de junio de 2024

Por amor


 Por amor.       de Vivi García. 


Margarita tuvo un enamorado marinero. Cada vez que Esteban emprendía un viaje le regalaba un ramo de nomeolvides. Algo así como un ritual de despedida con promesa de regreso. 

Desde la última vez que embarcó ella no supo nada acerca de él. Es por eso que aún hoy las paredes cercanas al puerto tienen pintada la leyenda  NOTEOLVIDO en diferentes colores. 

Si caminás de noche por la zona la verás a Margarita con un pincel grande y una improvisada lata con pintura.



sábado, 18 de mayo de 2024

Una historia de amor.

 "Una historia de amor" por Vivi García. 


Los padres de Piedad tuvieron muchos hijos. Ella fue la tercera de seis. Y lamentablemente sobre ellos cayeron rótulos: el inteligente, el vago, el lindo, el poco agraciado, el servicial... Cada hijo fue creyendo que eran según la mirada de los progenitores. Piedad tomó el guante de la fea. Y así se percibió y vivió sintiéndose fea ya que esa mirada venía de papá y mamá. Sí, fue la fea de la familia hasta el día que decidió, frente al espejo, mirarse con otros ojos.  Descubrirse, amarse. Con su título de maestra brilló en todas las aulas. Y a la edad de merecer ella estaba dispuesta a aceptar al hombre que la pidiera en matrimonio, siempre y cuando la inteligencia y la sensibilidad fueran cualidades del caballero.   A los veintidós años pidió su mano Anselmo. Hombre trabajador, bonachón, tranquilo. Se casaron. Vivieron en una casa con un parque muy hermoso. Piedad pasaba horas cuidando las plantas. Cuando Anselmo llegaba del trabajo tomaban mate, regaban el césped y conversaban hasta la hora de la cena. 

Un día Anselmo tomó coraje y le preguntó si le había gustado cuando la pidió en matrimonio. Ella dejó la manguera sobre el pasto, se sentó junto a él y tomándolo de la mano le ijo que no. Pero que siguiendo el impulso de su corazón sintió que era el hombre adecuado, que el amor llegaría después.

Anselmo quedó mudo. Amaba la forma directa que tenía de hablar su esposa. Era directa, sincera, segura.Directora en la escuela y directora de sus sentimientos.  - No me equivoqué.  Sos la persona que quiero a mi lado cada tarde, cada amanecer. 

Anselmo la abrazó fuerte. Suspiró y soltó un "gracias" que acarició las flores y el alma de Piedad.

Fue sencillo construir. Él la admiró y amó desde el primer día. Ella se dio el permiso de la duda. Se asomó al vértigo de sus preguntas y atravesó el miedo a equivocarse.

Funcionó para ambos. 

Hoy, en ese parque juegan los bisnietos de ambos. Piedad y Anselmo sembraron en el jardín de la vida palabras, gestos, silencios y belleza.


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vivitecuenta.blogspot.com 

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viernes, 29 de diciembre de 2023

"Próxima estación, Piedras"

 

“Próxima estación, Piedras…”                                              por Vivi García

   Subí en la estación San Pedrito de la Línea A de subterráneos. Él subió en San José de Flores. Atractivo. Muy atractivo. Anteojos coloridos como los que me gustan a mí.  Yo estaba sentada. Él viajaba parado. Con una mano se tomaba del pasamano y con la otra sostenía un libro. Nada más sexy que un señor leyendo ¡y con anteojos! (bueno, eso creo yo). Y en ese preciso momento se despertó una histórica obsesión en mí: querer saber qué leen los que leen. El viaje avanzaba. Ya habíamos pasado Congreso. Mi cabeza giraba cual lechuza para poder leer la tapa. Cuando mi compulsión fue indomable, arrojé la Sube al suelo cerca de sus pies como para al ir a tomarla y poder leer el título del libro. Bajamos en la misma estación, Piedras.

   Al día siguiente tomé el té con mi tía Elsa, que con sus noventa pasados sigue preocupada por mi falta de pareja  (me duran poco tiempo, es verdad,  y ella no comprende la razón,  ya que, según sus palabras “¡soy una señora tan agradable!”). Cuando íbamos por la tercera de taza de té negro con limón y jengibre comencé a contarle el episodio del subte. A ella le encanta que le cuente sucedidos. Le dije que al bajar del subte el lector de lentes colorinche me invitó a tomar un café para seguir hablando de literatura, de nosotros, de la vida… (las dos palabras que cruzamos en el andén pusieron en evidencia que éramos almas gemelas ). Fuimos al Tortoni (milagrosamente en el notable café no había cola). Después de charlar arreglamos para hacer una visita guiada al Colón durante el fin de semana, también al palacio Barolo, y a Cátulo tango… Cuando le dije a mi tía que parecía un hombre muy culto e interesante,  le brillaron los ojos como si me rogara “esta vez cuidalo, querida, por favor, ¡cuidalo!”. Veinte minutos después, mientras servía la cuarta taza, dijo eufóricamente:

-          ¡Qué suerte tuviste, dar con alguien tan afín a vos! Seguro que con este muchacho durás…

El verbo durar no me gustó nada. ¡Si supiera lo bien que me llevo conmigo! Pero la vi tan feliz con la ilusión que le hacía la idea de que  su sobrina estuviese bien acompañada, que no la contradije en absoluto.

   Conociéndola a Elsa, y sabiendo cuánto me quiere, suelo contarle cosas con finales rosados.

Volviendo al rescate de mi tarjeta Sube,  pude, desde el piso, leer el título del libro: “Reglamento de voley”. ¡Sentí ganas de sacar el libro de mi cartera y regalárselo!

   Es cierto que ambos bajamos en la estación Piedras (en eso no le mentí a Elsa), pero cada uno en dirección opuestas.

Sabia abuela.

 " Sabia abuela" por Vivi García.


   Mi amiga Pupi me convidó con una bebida riquísima que venía en el frasquito que está a la izquierda de la foto, y como verán lo transformé en florero. Al ver ese pequeño envase recordé una enseñanza de mi abuela.

   Yo tendría catorce años y le conté que me gustaba un chico del club. Ella sólo me preguntó: "qué vés en él?". Yo le dije que me gustaba lo bien que se tiraba del trampolín de la pileta, su piel bronceada, su boca llena de dientes parejos, y sus ojos verde-amarillos... La abuela, después de escucharme atentamente dijo: "puro envase". 

   A los pocos días fui al club a bailar, era carnaval. Estaba él, y me sacó a bailar bolero, un lento! Al escucharlo hablar del auto de su papá, de las vacaciones en Brasil, de sus excelentes notas de la escuela... sentí ganas de que la canción terminara.

   Al llegar a casa la abuela me preguntó: "estaba él joven maravilla en el club?". Me senté a su lado la tomé fuerte de las manos y le dije: "Sí, estaba... Es puro envase".

Aún hoy guardo las risas de ambas en mi corazón.

viernes, 10 de noviembre de 2023

Maestros

 

Maestros                                                 por Vivi García

   Tal vez por mi estrecha relación con el tango suelo detenerme en sus letras, esa poesía sin duda profunda y reflexiva.

   Mientras bailaba hace unos días el tango “Tarde” de José Canet, focalicé en los dos primeros versos: “De cada amor que tuve tengo heridas, heridas que no cierran y sangran todavía”, e inmediatamente revisé mis amores, los primeros y los recientes. Disentí con el autor. Recordé uno por uno a los hombres que me acompañaron en las cuestiones del amor de pareja (no fueron tantos) y llegué a la conclusión que no han quedado heridas y mucho menos, sangrantes. Es cierto que siempre me crucé con personas que me gusta llamar “buena gente”, por lo tanto los cierres fueron acordados y aceptados (a veces a medias) por las dos partes.

   También es cierto que todas las relaciones tuvieron fecha de vencimiento, y todas sin excepción fueron de aprendizaje, por lo menos para mí (y deseo de corazón que también haya sido así para ellos). Cada una me permitió conocerme más y más, y ese autoconocimiento me hizo crecer. Ellos fueron maestros para mí. Cada afinidad entre ambos o diferencia fue una oportunidad para aprender, mirarme, reconocerme, desconocerme para luego ver quién era y qué quería. ¿Si lloré? Sí, un montón. Pero con el paso del tiempo las lágrimas disminuyeron. No en vano vivimos.

   A menudo observo algunos regalos recibidos que conviven conmigo: un juego de té, un cuadro, un pijama, fotos de viajes, recuerdos de películas y obras de teatro compartidas, recetas de cocina que nos hemos pasado, libros… ¿Si los quise? Como dice Ángeles Mastretta en uno de sus cuentos “a todos los quise”.

   Confieso que me hubiese gustado tener un compañero con quien se comparten los nietos pero no me ha sucedido ese tipo de amor a plazo largo. A algunos les sucede el gran amor; a otros, breves y grandes amores; a mí me tocaron en el reparto de Cupido amores breves, pero muy valiosos. Agradezco y celebro haberlos conocido porque de esas relaciones me he edificado (de todo tipo de relación una se va formando). Benditos vínculos que me ayudaron a saber dónde quiero estar. Y hoy, a mis sesenta y uno, estoy teniendo una relación cada vez más cuidada y amorosa conmigo. Juro que intento a diario mimarme, perdonarme, escucharme...

   ¡Miren a donde me llevaron dos versos de un tango! Este relato confesión merece un “Chan chán”.



viernes, 10 de diciembre de 2021

"Sacapuntas" por Vivi García.

Eran tiempos de cartas, ¡cartas! De papel perfumado y sobre en composé. Una por semana, dos tal vez. Él era un artista plástico que vivía en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Ella, en la cuidad grande y ruidosa. El cartero frecuentaba esas casas como las palomas a los campanarios de la iglesias. Ese era el vínculo que por diversas razones pudieron construir.
Para Laura no existía sonido más bello que el del timbre que anunciaba la entrega de una nueva carta. Antonio, en cambio, disfrutaba del canto del sacapuntas al desnudar los lápices con los cuales le escribía. Rojos, a veces verdes, negros, violetas. Con la viruta colorida fabricaba sueños que plasmaba en sus cuadros.
Un sábado por la mañana, Laura recibió al cartero un vez más. Era una invitación de Antonio a una muestra de pinturas. Se dirigió hacia el salón de arte ubicado en pleno centro de la ciudad. Perpleja se detuvo frente a un cuadro pequeño pero imponente desde su absoluta sencillez. Predominaba el collage como técnica: papeles de diversas texturas, piedras de colores, pequeñísimo objetos y viruta de lápices. La obra se titulaba "Hasta que me leas". Ella lo buscó entre los presentes. Antonio ya la había distinguido entre la gente. El abrazo duró lo que varias cartas tardaban en viajar de una casa a la otra.
La correspondencia siguió hasta el último suspiro de Antonio. Hasta la última lágrima de Laura.
La obra, con algunas virutas menos, está en mi living. La heredé de mi abuela Laurita junto a un manojo de cartas que aún hoy huele a lavanda y jazmín acompañado del relato de mi madre que con pudor me obsequió esta historia de amor por entregas.
Cartas, ¡muchas! Las guardo en el cajón de mi escritorio. Tal vez, algún día me atreva a leerlas.
vivitecuenta@gmail.com
@vivi.garciagarcia
Canal de YouTube: Vivi García te cuenta.


lunes, 8 de noviembre de 2021

"¿En qué piso vive el amor?" por Vivi García

 "¿En qué piso vive el amor?" Por Vivi García. 

   Cuando me mudé al antiguo edificio de la calle Esperanza un cartelito en el hall de entrada advertía "el ascensor no funciona ni funcionará". Creí que era una broma y que pronto lo repararían. Pasaron meses, años y nunca lo arreglaron. Entrené mi cuerpo para que por lo menos dos veces al día subiera dignamente hasta mi departamento del piso ocho. Durante la primavera conocí a un señor que tocaba el violín y vivía en el piso dieciocho. Pensé que sería un entusiasmo pasajero. Siempre admiré a los músicos. Me equivoqué. Hace meses que ambos subimos y bajamos varias veces al día. El amor nos puso en forma. La escalera al cielo, existe.



domingo, 31 de octubre de 2021

"La cita" por Vivi García

 No existían los celulares. Se citaron en la puerta del teatro San Martín a las cinco. Ella llegó puntual. Él tuvo un inconveniente y se demoró. Tal vez con su auto.

Ella a las seis se marchó. Él llegó seis y cinco.

Aún hoy ella cree que él no fue a la cita. Él piensa que ella no pudo esperarlo. 



jueves, 11 de junio de 2020

"Dorado amor" por Vivi García

Carmen riega el limonero.
El limonero se llena de pequeños soles.
Cada pequeño sol hace más rico el té.
- Carmen, ¿puedo tomar un fruto de su árbol?
- Los que necesite, Nicanor.
El limonero se pone colorado...
Iustradora: Lilla Rogers

miércoles, 20 de marzo de 2019

"Todo por amor" por Vivi García


Había una vez un hombre y una mariposa muy enamorados.
Ella estaba metamorfoseándose en mujer, cuando a él ya le estaban creciendo las alas.

"Diálogo" por Vivi García

Conocí a un hombre que toca el piano de maravillas.
Un día me rozó con su mirada, se detuvo un instante en mis ojos y, desde entonces, no nos hemos separado.
Todas las tardes me invita a su casa. Él se sienta al piano, y yo cerca de ambos. No hablamos mucho, en realidad nuestro vínculo se reduce a un manojo de palabras a modo de saludo. Nos comunicamos a través de la música que él interpreta y que yo, simplemente, escucho con devoción. Eso es todo. Y digo "todo" porque no necesitamos nada más.
Les puedo asegurar que nos conocemos en profundidad. De antes de habernos visto, escuchado, de mucho antes... Y cuando digo "antes", quiero decir, desde siempre.