Jacinto, el dueño del vivero "El paseo de las magnolias", me dijo al entregarme una planta que no quiso cobrarme: "le regalaría un jacarandá, pero para su balcón, no es... llévese una lavanda, que es casi lo mismo, son parientes en realidad". No quise contradecirlo porque empieza con explicaciones interminables.
Pasados dos o tres día volví y le pregunté acerca del parentesco entre el jacarandá y la lavanda. Hablador como ninguno me dio una clase de botánica aclarándome que la planta que me obsequió pertenece al género Lavandula integrado por plantas de la familia de las lamiáceas que contiene unas sesenta especies, bla, bla, bla... En este punto dejé de escucharlo y media hora después pude repreguntar: "Jacinto, porque me dijo que el jacarandá y la lavanda son parientes?", hubo unos diez minutos de silencio y luego respondió: "porque ambas especies vegetales tienen flores de idéntico color". Me lo dijo con tal contundencia que en ningún momento dudé de su sabiduría.
A partir de ese momento, y especialmente en primavera cuando mi planta estalla en flores lilas, a cada uno que se asoma a mi pequeño balcón y comienza a piropear a mi planta, le cuento la historia del parentesco vegetal entre un bello árbol con canción propia y una planta cuyas flores huelen de maravillas.
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jueves, 28 de mayo de 2020
jueves, 10 de enero de 2013
Rincones de Buenos Aires
Miradas...
en Flores por
Vivi García
requetecuentos@hotmail.com
El patio del Centro Cultural de Flores,
"Marcó del Pont", aquel día, parecía una pintura de la primavera.
Viernes, seis de la tarde, la milonga comenzaba... En el lugar estallaban las
glicinas, con sus flores azules que caían en racimos perfumándolo todo. Sonaba
Osvaldo Pugliese... Las señoras se ponían los zapatos con pulsera y acomodaban
sus abrigos livianos en las sillas. De repente, hombres y mujeres se
amalgamaron en un abrazo cerrado que les permitía "sentir" cada
tango... Pasos largos, pisadas seguras, brazos firmes... El vuelo de la danza
acababa de comenzar. Los pies dibujaban sobre las baldosas coloradas encajes
estrafalarios. Sin duda, esa Casona histórica y bella ofrecía, aquel viernes,
el marco ideal para albergar semejante fiesta para los sentidos: un aroma
azulado, nuestra música y el movimiento armónico de cada pareja. ¡Hasta las
esculturas de la sala contigua se movían! Es que en lugares así... todo es
posible.
Cuando la tarde comenzó a hacerle un
lugarcito a la noche, las farolas del patio se encendieron, y como en un cambio
de escenario, los protagonistas continuaron haciendo su mejor papel: el de
bailarines, bailarines apasionados, felices, completos en la fusión de los
cuerpos.
Y cuando la música cesó, poco a poco, la
escena se fue desarmando: los zapatos para soñar volvieron a sus bolsas, cada
cartera a su mano, y un "hasta el viernes" salió de cada boca. "Se acabó, el sol nos dice que llegó el
final...", dijera el Catalán... Sólo siete días habría que
esperar para un próximo encuentro, un nuevo abrazo.
Nuestra ciudad tiene lugares mágicos, éste es uno de ellos. El Centro Cultural está ubicado en la estación Flores del Ferrocarril Sarmiento, un sitio de ensueño con salas, galerías, jardines, exposiciones permanentes y diversas actividades. ¿Qué esperás para conocerlo?
Nuestra ciudad tiene lugares mágicos, éste es uno de ellos. El Centro Cultural está ubicado en la estación Flores del Ferrocarril Sarmiento, un sitio de ensueño con salas, galerías, jardines, exposiciones permanentes y diversas actividades. ¿Qué esperás para conocerlo?
Centro Cultural Marcó del Pont
Artigas 206, Flores.
Te. 4611-2650
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