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domingo, 15 de junio de 2025

Compañía 15/06/25

 Compañía.  Por Vivi García.


- Luisa, qué gusto encontrarla!  La otra noche la vi regresar de la estación muy tarde, seguro que volvía de darle de comer a los gatitos, tenga cuidado... a esa hora suelen suceder algunas cosas...

-  No te preocupes, Matías, yo estoy acostumbrada a ir de noche. Te contaré un secreto: pasada la medianoche dejo de estar sola.

- Sé que están los gatos, Luisa. Pero ellos...

- No me refiero a los gatos, me refiero a los aparecidos.   Los que atropelló el tren porque cruzaron sin mirar o aquellos que cruzaron aún cuando vieron que el tren venía. Después de las doce se ubican a los costados de las vías donde han caído. No son muchos, dos, a veces tres, suelen estar en las cercanías del paso peatonal de nuestra esquina. Ahí se juntan  los aparecidos.

-  Y qué hacen,  Luisa?

-  Conversan, se ríen, cantan bajito hasta muy tarde,  yo he ido por los gatos en diferentes horarios y los vi. Claro, no hablan conmigo, sin duda yo estoy del otro lado todavía...

- Bueno... Luisa, mejor me voy,  espero que tenga un buen día. Me llevo este secreto que me acaba de contar...

- Buen día para vos, Matías. A veces  parecen novedades aquellas cosas cotidianas, cierto?

- Puede ser, Luisa. Tal vez sea tal cual usted lo cuenta. 

   Matías volvió a su casa con un gesto dubitativo en su rostro. Luisa caminó serena hasta su edificio, entró, y se preparó unos mates.

viernes, 13 de junio de 2025

Miradas desde la ciudad 13/06/25

 Miradas desde la ciudad. Por Vivi García.

"Esquina cualquiera".
Álvaro se decidió. Anunciaban lluvia y hacía mucho frío. Una bolsa con ropa húmeda y los cartones de la vereda eran todas sus pertenencias. Le dolían la rodilla, la espalda... Conversó con los jóvenes que vinieron por él por el llamado de un vecino. Se puso de pie con dignidad y subió a la camioneta de la línea 108*.
* Línea 108. Gente en situación de calle.
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"¿Cómo le digo?
A mi nietita le robaron en la escuela su billetera con forma de gato que contenía mil quinientos pesos para gastar en el kiosco. Cosas de chicos... Lou estaba muy enojada. Me costó explicarle que a veces los humanos nos equivocamos y tomamos lo ajeno, que suceden cosas en los lugares que creemos seguros, que el límite entre lo propio y lo del otro es sutil... la lista de argumentos fue extensa. Ella seguía dolida.
Para no marcar diferencias, no me animé a contarle que cuando era chica la puerta de calle de mi casa sólo se cerraba con llave de noche, que la bici quedaba en la vereda y que cuando en primer grado regresé del colegio con los lápices de un compañero mi madre me llevó para disculparme ante la directora... No, no me animé a decirle que se perdieron o se robaron algunos valores, y que quizá, alguna vez volvamos a recuperarlos. Tal vez otro día tome coraje y se lo cuente.
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"Qué pregunta".
Margarita escuchó en la radio que se cumplió un año de la desaparición del pequeño Loan. En el mismo informe dijeron que se pagó tres millones de dólares por un jugador de fútbol.
Apagó el transmisor con dolor y se hizo una pregunta: ¿cuánto vale la vida?
Serie Miradas desde la ciudad.
Autora: Vivi García.
vivitecuenta@gmail.com
@vivi. garciagarcia


domingo, 2 de enero de 2022

La espera, por Vivi García

 Veinticuatro de diciembre. Estoy en la plaza de mi infancia aguardando para ser hisopada. A pesar de haber llegado media hora antes del horario de apertura, en la cola tengo cincuenta personas delante. 

Naturalmente brota la oración "ojalá dé negativo y que los positivos la pasen pronto y bien". Imposible no invocar a lo Supremo cuando la Naturaleza está tan cerca: el gorjeo de las aves, la danza de las hojas, los diferentes tonos de verdes, dos cotorras que se disputan un fruto... 

En esta plaza jugué, soñé, me divertí, casi una segunda casa en tiempos en que el juego en la calle era cotidiano. 

Buen ejercicio para la paciencia la espera. 

Las esperas... todo un tema como para reflexionar, ¿no?

Pero aquí me detengo. Comienzan a atender a las 8.00 y faltan 3 minutos.

Plaza Santojjanni.




lunes, 24 de mayo de 2021

"La calle de los cuentos" por Vivi García.

   En Floresta existe la calle de los cuentos. En realidad es un bello espacio verde pegadito a las vías del tren. Está del lado norte, y a pesar de ser  un foco textil y comercial con todo lo que eso implica, esta calle palabrera conserva, gracias a Matilde, el aroma de los cuentos. 

   Todos los sábados a las 11.00 llega Matilde con su changuito lleno de libros, improvisa con mantas rincones de lectura, y ¡listo! Grandes y niños  toman un libro y se desparraman sobre las mantas a leer solitos o con la voz prestada de algún adulto.
   Alrededor de las doce y media, Matilde se sienta sobre un banquito de esos que se abren mágicamente, hace sonar una campana que indica que un cuento será contado a viva voz para todos los  presentes. Los nenes guardan los libros en el changuito biblioteca, alguna abuela dobla la mantas, y de a poco se ubican alrededor de Mati, y ella comienza abriendo la puerta de la historia elegida con un sereno pero contundente había una vez...
   Cuando el cuento termina, cada uno vuelve a lo suyo, igual que Matilde. Ella cierra su banco y arrastra su biblioteca móvil a su casa hasta el próximo sábado siempre que no llueva.
   Vivir en un barrio con una calle destinada a compartir lecturas al aire libre es un privilegio que puede reproducirse en otros lugares de la ciudad, del país. Sólo hace falta una callecita silenciosa, un cielo despejado, unas mantas y una Matilde, o un José que tengas ganas de sacar los libros a la calle para compartirlos. 
Leer juntos es mejor.


domingo, 31 de mayo de 2020

"Fuera de control" (fotorrelato) por Vivi García.

"Fuera de control" (fotorrelato) por Vivi García.
En el estante de los libros de cuentos para adultos estaban las guardianas de la biblioteca. Luisa vivía en una casona de la calle Bogotá, en el barrio de Floresta. A través de las ventanas podía observarse la sala, con un piano, un sillón amplio, una lámpara y centenares de libros. Por tal motivo las tres guardianas se ubicaron allí, precisamente en el tercer estante. Desde sus puestos controlaban que ningún personaje, acento o letra mayúscula escapara de alguna página.
A pesar del esmero y dedicación, un día llegó Ignacio, el nieto menor de Luisa y se llevó, con el consentimiento de su abuela, "Crónicas del Ángel Gris"*, "El amor en los tiempos del cólera"**y "Errante en la sombra"***. Ellas estaban fugiosas a pesar de que Luisa les explicó que a un nieto lector no se le podía de ninguna manera negar material de lectura.
Desde ese día un ángel gris merodea la casa, Florentino Ariza come las flores en los jardines del barrio como en la novela de Gabo, y un cantor de tango impregna las noches de Floresta con su música.
En el estante tercero, las guardianas aguardan el regreso de los libros con la única razón de que cada personaje prófugo retome el sagrado camino hacia la biblioteca de la casona de la calle Bogotá.
*de Alejandro Dolina.
** de Gabriel García Márquez.
*** de Federico Andahazi.
vivitecuenta@gmail.com

jueves, 28 de mayo de 2020

"Jacinto y sus clases en el vivero" por Vivi García

   Jacinto, el dueño del vivero "El paseo de las magnolias", me dijo al entregarme una planta que no quiso cobrarme: "le regalaría un jacarandá, pero para su balcón, no es... llévese una lavanda, que es casi lo mismo, son parientes en realidad". No quise contradecirlo porque empieza con explicaciones interminables. 
   Pasados dos o tres día volví y le pregunté acerca del parentesco entre el jacarandá y la lavanda. Hablador como ninguno me dio una clase de botánica aclarándome que la planta que me obsequió pertenece  al género Lavandula integrado por plantas de la familia de las lamiáceas que contiene unas sesenta especies, bla, bla, bla... En este punto dejé de escucharlo y media hora después pude repreguntar: "Jacinto, porque me dijo que el jacarandá y la lavanda son parientes?", hubo unos diez minutos de silencio y luego respondió: "porque ambas especies vegetales tienen flores de idéntico color". Me lo dijo con tal contundencia que en ningún momento dudé de su sabiduría.
   A partir de ese momento, y especialmente en primavera cuando mi planta estalla en flores lilas, a cada uno que  se asoma a mi pequeño balcón y comienza a piropear a mi planta, le cuento la historia del parentesco vegetal entre un bello árbol con canción propia y una planta cuyas flores huelen de maravillas.

jueves, 10 de enero de 2013

Rincones de Buenos Aires

                              Miradas... en Flores                          por Vivi García

                                                    requetecuentos@hotmail.com

  El patio del Centro Cultural de Flores, "Marcó del Pont", aquel día, parecía una pintura de la primavera. Viernes, seis de la tarde, la milonga comenzaba... En el lugar estallaban las glicinas, con sus flores azules que caían en racimos perfumándolo todo. Sonaba Osvaldo Pugliese... Las señoras se ponían los zapatos con pulsera y acomodaban sus abrigos livianos en las sillas. De repente, hombres y mujeres se amalgamaron en un abrazo cerrado que les permitía "sentir" cada tango... Pasos largos, pisadas seguras, brazos firmes... El vuelo de la danza acababa de comenzar. Los pies dibujaban sobre las baldosas coloradas encajes estrafalarios. Sin duda, esa Casona histórica y bella ofrecía, aquel viernes, el marco ideal para albergar semejante fiesta para los sentidos: un aroma azulado, nuestra música y el movimiento armónico de cada pareja. ¡Hasta las esculturas de la sala contigua se movían! Es que en lugares así... todo es posible.

  Cuando la tarde comenzó a hacerle un lugarcito a la noche, las farolas del patio se encendieron, y como en un cambio de escenario, los protagonistas continuaron haciendo su mejor papel: el de bailarines, bailarines apasionados, felices, completos en la fusión de los cuerpos.

  Y cuando la música cesó, poco a poco, la escena se fue desarmando: los zapatos para soñar volvieron a sus bolsas, cada cartera a su mano, y un "hasta el viernes" salió de cada boca. "Se acabó, el sol nos dice que llegó el final...", dijera el Catalán... Sólo siete días habría que esperar para un próximo encuentro, un nuevo abrazo.
  Nuestra ciudad tiene lugares mágicos, éste es uno de ellos. El Centro Cultural está ubicado en la estación Flores del Ferrocarril Sarmiento, un sitio de ensueño con salas, galerías, jardines, exposiciones permanentes y diversas actividades. ¿Qué esperás para conocerlo?

Centro Cultural Marcó del Pont

Artigas 206, Flores.

Te. 4611-2650