martes, 27 de agosto de 2024

Carta 2 28/08/24

                EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! Nro. 2


                                                                       Buenos Aires, Floresta, 28 de agosto de 2024.

  José María, desde ya está disculpado por tomar mi dirección de correo. La causa es justa, y el amor que sentimos por nuestro club, "Floresta, un paraíso", es loable y convoca a la hermandad que vive y respira nuestro barrio. Para una lectora, nada mejor que un lector. Le cuento que el libro que tenía entre mis manos se llama "Esperándolo a Tito", de Eduardo Sacheri. Me lo regaló mi amiga Normita, ella sabe mucho de literatura y me orienta con lecturas variadas y edificantes. Podré prestárselo cuando finalice con él y luego podremos comentarlo juntos. 

   Lo he visto en la reunión de socios, ayer. El presidente del club en algún momento se refierió a usted con una expresión elogiosa, algo así como "José María es un buen muchacho", y lo señaló. También observé como miraba mi libro y confieso que me llamó la atención.

   Mi biblioteca personal es algo caótica. En realidad tengo libros por todos lados con una promesa pendiente de ponerlos en orden algún día.

   Hasta la próxima carta.

                               María Victoria

PD: Le anticipo una excelente noticia, el club pronto abrirá su salón de baile ¡Iupi! Me alegro que le haya gustado mi peinado, aunque mis sobrinas dicen que esos comentarios ya no se hacen... ¿O sí?

Carta 1 28/08/24

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS!                                              

                                                               Buenos Aires, Floresta, miércoles 28 de agosto de 2024.

Estimada María Victoria

  Ante todo quiero disculparme porque hurté su dirección de correo electrónico de la lista de socios del Club "Floresta, un paraíso", del que ambos somos integrantes. Usted se preguntará que fue lo que motivó en mi esta actitud digamos... pícara; sin duda el libro que usted llevaba entre sus manos. Me obsesiona saber qué lee la gente que lee, y no pude leer el título ya que lo sacaba y lo guardaba en su cartera todo el tiempo. Soy un lector apasionado. Desmesurado, tal vez,

  María Victoria, me gusta leer mucho, pero a menudo no tengo con quien conversar al terminar un libro, y bueno, ¡cómo explicarle! mi curiosidad pudo más y decidí escribirle. Uso esta vía porque no me gustan las redes sociales. Pura mentira: fotos mejoradas, personas ventilando sus salidas, comidas, compañías... Prefiero la discreción de la vía epistolar (aunque ya no usemos el correo postal). Deseo de corazón que no le moleste este envío, y ojalá sea el inicio de una larga cadena de cartas.

                       Con afecto y respeto

                                        José María

PD: El peinado recogido le queda muy bien.

miércoles, 19 de junio de 2024

¿Por qué? por Vivi García


 


¿Por qué? (reflexión compartida)                                                 por Vivi García

    Solía preguntarme, y debés en cuando vuelvo a las andadas, sobre los opuestos que suceden simultáneamente en la vida. Por citar algunos ejemplos: el nacimiento de una persona, las fiestas de amigos, el amor de familia, la primera casa propia, la culminación de una carrera, una boda, una tarde con sol en la plaza, un viaje de placer, un trabajo que nos gusta, un café con leche compartido... y al mismo tiempo violencia,  pobreza,  guerra, falta de amor,  abandono, maltrato, abuso... Todo puede suceder en un mismo planeta, país, barrio, cuadra al unísono... Recuerdo el título de una película "Bajo el cielo estamos todos", es cierto... pero cuántas  veces me pregunté "por qué" . ¿Por qué pasan determinadas cosas? ¿Por qué? ¡Por qué! Para la mayoría de los interrogantes que atravesaron mi mente y corazón no encontré respuestas.
   Tal vez por el paso del tiempo, porque conozco la energía que me llevan los cuestionamientos, porque sé de la tristeza que me invade cuando digo "Dios mío" ante algo que no puedo ubicar en ningún casillero de la comprensión, quizá por todo eso, y asumiendo mi limitada conciencia para aceptar la falta de explicaciones que seguiré buscando sin hallarlas, por todo eso y  a pesar de todo, seguiré rezando, seguiré haciendo todo el bien que esté a mi alcance  mientras dure "mi viaje" y trataré de ser granito de arena de la gran playa. 

Mi berretín

 "Mi Berretín"       por Vivi García


Jueves. 

Se me hace de tango la tarde.

En la milonga todo es poesía:

las pastillas de menta

el abanico

los zapatos...

Un verso atravesó el salón:

"no habrá ninguna igual, no habrá ninguna..."

Un fuelle respiró apenas

los violines sonrieron

y un piano fugaz aportó belleza a la danza. 

"Ninguna con tu piel ni con tu voz...".

Un café frío aguardó mi regreso a la mesa.

Jueves. Una cita. Un abrazo.

"Tu piel, magnolia que mojó la luna..."

La pista iluminada

albergó giros, risas, susurros y propuestas.

"Tu voz, murmullo que entibió el amor..."

Las miradas buscadas

las otras, las evadidas

todas estuvieron presentes.

La noche avanzada

cerró el encantamiento.

Sólo una semana

¡una semana!

levemente una semana

para volver al imprescindible encuentro.


Poema intervenido con cuatro versos del tango "Ninguna" (1942) de Homero Manzi.

Magia

 Magia.        Por Vivi García


Desde que comencé a coordinar talleres de lectura compruebo en cada encuentro la felicidad que se siente al leer con otros. Compartir un libro, en cualquier soporte, y volver a leer, subrayar, resaltar, comentar y discutir pareceres e interpretaciones diversas, es una fiesta!

Presenciales o virtuales se produce la magia que genera una cita en torno al libro en papel, ebook, en el celular...

Claro que dentro de los amantes de la lectura están los que olemos las páginas en busca del aroma a tinta.

Sea como fuere el formato elegido, la lectura siempre es un viaje.


Consultas por talleres: wathssap 1159534565 / vivitecuenta@gmail.com

Grandes amores

 Grandes amores.   Por Vivi García. 


   En una caja de madera, antigua, bella, de apenas diez centímetros, guardo a Laurie Lawrence, mi gran amor, mi novio de bolsillo. Yo lo llamo Lau. Lo encontré en la primera novela que leí en mi infancia, Mujercitas,  y supe que sería mi novio para toda la vida. Entonces lo robé (Louisa May Alcott nunca se enteró). Sí, lo robé!    Hombres como él, con tantas virtudes, no se encuentran a la vuelta de una esquina ni en citas virtuales. Y ahí está, de día lo llevo en un bolsillo a todos lados, en mi casa descansa en la cajita y de noche duerme sobre mi almohada. 

A veces aparece en mis sueños, y en ellos somos exquisitos amantes.

miércoles, 12 de junio de 2024

Una llave

 Una llave.   Por Vivi García. 


No recuerdo en qué lugar compré esta llave. Fue durante  un paseo por algún pueblo de la provincia de Buenos Aires. Era domingo y estaba soleado. Mide veinte centímetros. La colgué al lado de la puerta de mi departamento. Hoy decidí cambiarla de sitio, pero aún deambulo con ella por mi casa. Dónde la ubico?

   Son significativas las llaves, abren y cierran puertas para bien o para ¿mal? Vaya uno a saber!

Recuerdo un texto de Galeano, o ¿Benedetti?, que refiere a las llaves que en tiempo de Dictadura sus amigos le daban para que durmiera en casas diferentes y así proteger su vida de la barbarie.

   Recordé también  la fecha aproximada en la que recibí la llave de mi casa, en mis catorce años tal vez.

   Hoy las llaves devenidas a tarjetas magnéticas cada vez pesan menos.

   Me acordé un piropo que me dijo un chico hace décadas, "yo tengo la llave de tu corazón". Me pareció cursi por entonces. Hoy casi no se escuchan piropos.

   En fin, veré donde la pongo. Me sigue pareciendo tan bonita como cuando me la regalé.

   Abrir, cerrar, abrir, cerrar, abrir, volar! Sabe a canción. A baile. Sabe a poesía.