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viernes, 29 de diciembre de 2023

Para más adelante

 

Para más adelante                                      por Vivi García

 

   Cuando Eterna Manzoni cursaba el octavo mes de embarazo empezó a pensar en no parir a su hijo, es decir dejarlo guardado en su cuerpo para más adelante. Ella prefería postergar el nacimiento para tiempos más benévolos, sin guerras, sin violencia, sin crisis económicas, total ¡qué apuro tenía para soltarlo! El bebé estaba protegido, Eterna estaba acostumbrada a llevarlo… Todos en la familia la miraban asombrados, el tiempo pasaba, pero ella tranquila respondía lo de siempre: “para más adelante”.

   Pasaron los meses, los años y el hijo de Eterna seguía en su vientre. Era extraño su cuerpo, ella casi anciana y eternamente embarazada.

   Eterna falleció a los ciento dos años. En el mismo instante en que su alma la abandonó, de su cuerpo brotó un hombre adulto con un rostro con tal gesto de asombro, de confusión, de “dónde estoy” jamás visto en un recién nacido. Los médicos que rodeaban a Eterna, que lucía como una bella y añosa magnolia, nunca comprendieron el fenómeno. La familia lo llamó Perpetuo. De inmediato la prensa, el mundo científico, los curiosos, quisieron conversar con él, saber qué se sentía nacer con setenta años, pero Perpetuo repetía casi como un mantra: “¡solo les puedo decir que extraño la música, la música, esa música que escuché durante tanto tiempo!”.

-      “¿Qué música?” – preguntó el periodista que dirigía la entrevista en simultáneo para todos los canales y radios del mundo.

-      La música de dos corazones – respondió Perpetuo con lágrimas en sus mejillas.

jueves, 21 de noviembre de 2019

"Marito" por Vivi García

Cuando nació Marito el pediatra le sugirió a los padres llevar adelante un cuaderno en el que se registraran las huellas del crecimiento del bebé: su primera sonrisa, el día que apareció un diente, el gateo, sus palabras cantarinas, los primeros pasos, el abandono de los pañales, el ingreso al Jardín, las fotos con el delantal blanco en primer grado y las de su actuación como vendedor de velas…
Margarita, mamá del rey de la casa, hizo la tarea a la perfección. Alrededor de los doce años, el médico le sugirió el cierre del cuaderno forrado prolijamente de azul ya que Mario era un pre adolescente.
A pesar del consejo del pediatra Margarita siguió escribiendo y en él registró: el inicio del secundario, el día que fue abanderado, las fotos de Bariloche, la finalización de su carrera de abogado, el viaje a España…
Margarita seguía escribiendo cada logro de su hijo. Mario ya era un hombre aunque su mamá no se había enterado…
Pero, hubo un último día para el cuaderno azul. La última frase que Margarita escribió fue: “Me traicionaste”, y lo cerró para siempre.
Fue muy duro para ella escuchar de los labios de su amado hijo: “Mamá, esta noche vas a conocer a Laura, mi novia”.