Mostrando entradas con la etiqueta madre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta madre. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de junio de 2025

Consejos de madre 15/06/25

 "Consejos de madre" Vivi García. 

Hoy puse en lavandina y agua la vajilla del té. Ya lo decía mi mamá: "el té mancha y la porcelana se ve como sucia". Y tenía razón! Cuando en el fondo de la taza notamos esa oscuridad, aunque sepamos que no es suciedad, da cosita... Les cuento que me quedaron como nuevas después del baño! 

Aunque, en el fondo de mi corazón, siento que borré todas las huellas de los que tomaron el té en mi casa.

viernes, 26 de enero de 2024

Decisiones

 

Decisiones                                                      por Vivi García

   Aquella tarde fui a visitar a mamá. Noté por primera vez, quizá por negadora, que mamá hablaba incoherencias. Me llamó varias veces por el nombre de mi tía, de mi hermana mayor, de una compañera que ella siempre citaba de su escuela primaria… Cuando por preguntarle algo le dije: mamá: - ¿cuántos años tenés?, me dijo: - ciento doce. No podía negar más la situación. La esperé a mi hermana Adriana, que era el día en que ella también iba a verla, y té de por medio, hablamos con términos que mi mamá no pudiera entender del todo, y tomamos decisiones. Mi hermana iría a vivir a la casa de mamá con su perra. Por aquellos tiempos mami también tenía un perro. Y yo iría todos los días a la casa, me quedaría hasta la hora de la cena con mamá mientras mi hermana seguía con sus trabajos administrativos y a la noche cuando Adriana regresara, después de comer juntas, yo volvería a mi departamento de Floresta para que mis gatos no se sintieran tan solos

    Fue un tiempo extraño, ocho años precisamente. No solamente estábamos nosotras tres, sino que era muy común merendar o desayunar con los tíos, con el abuelo, con alguna prima, todos habían partido hacia tantos años, pero para Rosa, mi madre, estaban con nosotras. Por la tarde mirábamos una novela que a mamá la entretenía y de vez en cuando estiraba el brazo, me acariciaba la cabeza y me decía: - ¿en qué momento te salieron tantas canas? Yo, me encogía de hombros para no explicar que yo ya era una señora grande también. A veces me mandaba a buscar los huevos al gallinero y yo sacaba de la heladera media docena de los que había comprado en el supermercado. Ella me decía: - ya no ponen huevos como antes - y yo, le seguía la conversación. A veces tejíamos, y siempre  escuchaba sus historias de personas que yo no había llegado a conocer, hasta que me empezaron a resultar familiares. En aquellos mediodías mientras esperábamos el regreso de mi hermana a la tarde temprano, almorzaba con mi madre y unos cuantos finados más.

- Acercale la silla al tío, me decía.

-Servile nuevamente al abuelo que llegó cansado. A todo decía que sí. Le sumaba un gesto de servir o un cambio de conversación o simplemente hablábamos de lo mismo varias veces al día. Todo fluía entre mi madre, mi hermana Adriana y yo. Los perros en el patio, mis gatos esperándome…

   Pasaron ocho años, mi madre murió a los noventa y cinco mientras dormía y ahí otra vez fue tiempo de decisiones. Pusimos la casa de mamá en venta, mi hermana volvió a su departamento de Liniers y yo volví a quedarme todo el día en mi casa de Floresta con mis añosos gatos.           Muchas veces bromeamos por teléfono con mi hermana y ella me pregunta: - ¿Qué estás haciendo Vivi? Y yo le digo: - acá estoy con el tío Sebastián, con mamá, con la tía Narda… Se mata de risa mi hermana. Esos ocho años fueron raros, fueron de encuentros, aún con aquellas personas que por cuestiones temporales no llegamos a conocer de la manera que mamá las conoció. Y cuando termino la llamada,  acaricio a mis gatos y comienzo a añorar la caricia de mamá diciéndome:

-      ¿en qué momento te salieron tantas canas, Vivi?




jueves, 21 de noviembre de 2019

"Marito" por Vivi García

Cuando nació Marito el pediatra le sugirió a los padres llevar adelante un cuaderno en el que se registraran las huellas del crecimiento del bebé: su primera sonrisa, el día que apareció un diente, el gateo, sus palabras cantarinas, los primeros pasos, el abandono de los pañales, el ingreso al Jardín, las fotos con el delantal blanco en primer grado y las de su actuación como vendedor de velas…
Margarita, mamá del rey de la casa, hizo la tarea a la perfección. Alrededor de los doce años, el médico le sugirió el cierre del cuaderno forrado prolijamente de azul ya que Mario era un pre adolescente.
A pesar del consejo del pediatra Margarita siguió escribiendo y en él registró: el inicio del secundario, el día que fue abanderado, las fotos de Bariloche, la finalización de su carrera de abogado, el viaje a España…
Margarita seguía escribiendo cada logro de su hijo. Mario ya era un hombre aunque su mamá no se había enterado…
Pero, hubo un último día para el cuaderno azul. La última frase que Margarita escribió fue: “Me traicionaste”, y lo cerró para siempre.
Fue muy duro para ella escuchar de los labios de su amado hijo: “Mamá, esta noche vas a conocer a Laura, mi novia”.