lunes, 8 de noviembre de 2021

"¿En qué piso vive el amor?" por Vivi García

 "¿En qué piso vive el amor?" Por Vivi García. 

   Cuando me mudé al antiguo edificio de la calle Esperanza un cartelito en el hall de entrada advertía "el ascensor no funciona ni funcionará". Creí que era una broma y que pronto lo repararían. Pasaron meses, años y nunca lo arreglaron. Entrené mi cuerpo para que por lo menos dos veces al día subiera dignamente hasta mi departamento del piso ocho. Durante la primavera conocí a un señor que tocaba el violín y vivía en el piso dieciocho. Pensé que sería un entusiasmo pasajero. Siempre admiré a los músicos. Me equivoqué. Hace meses que ambos subimos y bajamos varias veces al día. El amor nos puso en forma. La escalera al cielo, existe.



domingo, 31 de octubre de 2021

"La cita" por Vivi García

 No existían los celulares. Se citaron en la puerta del teatro San Martín a las cinco. Ella llegó puntual. Él tuvo un inconveniente y se demoró. Tal vez con su auto.

Ella a las seis se marchó. Él llegó seis y cinco.

Aún hoy ella cree que él no fue a la cita. Él piensa que ella no pudo esperarlo. 



"Ricardito" por Vivi García

 "Ricardito" V.G

¿Niño gato  o gato niño eterno?

 Gato cantor que anuncia las mañañas

 como una calandria feliz en pleno vuelo.

Bello, dulce, suave, hablador, poeta... ¡gato!




lunes, 25 de octubre de 2021

"Secreto" por Vivi García

 Las flores recibieron la mañana desplegando sus pétalos a modo de saludo, reverencia, agradecimiento... ¿Declaración de amor?

Tal vez...


 


Cómplices

 "Cómplices" Vivi García.

Sonaba una antigua canción.
El té bailaba en la taza.
Esperé a que terminara su disfrute,
y lo bebí.


AROMAS por Vivi García

 Fotorrelato.

Siempre amé los Paraísos. En la vereda de la casa de mi abuela siciliana había uno. Desde entonces atesoro el aroma de sus flores.
Siempre me detengo ante ellos cuando los descubro en primavera ofreciendo su perfume. El viento colabora y siguiendo la ruta de la memoria olfativa los encuentro bellos, altos, generosos. Y otra vez, vuelvo a la casa de la abuela donde una niña parecida a mi me espera, sentada en la vereda sobre una silla de madera y paja con una flor de paraíso en su pequeña mano.



martes, 17 de agosto de 2021

“Renato” por Vivi García

  Ciclo EL CUENTO DE LOS BUENOS DÍAS.

“Renato” por Vivi García
Éramos adolescentes. Me enamoraé de él en tercer año del comercial. Sobresalía en clase. Hablaba como si tuviera un río en la boca y en sus aguas cálidas fluyeran las palabras. Los profesores lo apreciaban, sus compañeros lo querían de verdad. Pero lo que yo sentía era otra cosa. No sólo admiraba sus “decires”, sino que además deseaba su boca. Esperaba el abrazo contenedor al despedirnos cada tarde en la plaza del barrio. Con sus apenas dieciséis era ecuánime, discreto, tierno. Tal vez por eso ni los más revoltosos del curso podían dejar de tenerlo en cuenta a la hora de armar un picadito, una salida, una tarea escolar. Yo proyectaba junto a él mi juventud y adultez. Los sueños envolvían mi corazón y todo junto a Renato me resultaba posible.
Cuando egresamos, en la misma plaza de las despedidas, me tomó de las manos y mirándome fijamente me dijo: “¿Sabés cuánto te quiero?”. Yo sólo sonreí y esperé, intuitivamente esperé, sabía que esa pregunta contenía una respuesta ambigua. “Te quiero mucho mucho, pero más lo amo a Él”- me respondió.
Hoy Renato es el párroco de la iglesia a la que concurro cada domingo. Sus palabras siguen navegando en aguas cálidas y yo lo sigo admirando como cuando en el aula lo escuchaba dar lección de historia.
El domingo pasado predicó sobre un pasaje de la Primera carta de San Pablo a los Corintios, capítulo trece. El tema era el amor. El AMOR. El amor. Tal vez el único tema del que valga la pena reflexionar. Sin duda, el gran tema de la humanidad.
Cuando nos despedimos, y casi como una broma de la secundaria me dijo: “¿sabés cuánto te quiero?, entre risas cómplices le respondí "mucho". Y al oído, como en cada despedida le susurré: “pero más lo amás a Él”. Y me retiré celebrando aquel mediodía.
Decía San Pablo: “Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor, pero la más importante de las tres es el amor”. *
Supe a mis dieciocho que no podía competir. Supe que amar a Renato en silencio era todo un Camino que valía la pena recorrer.
*1 Corintios 13, 1-13.