sábado, 23 de abril de 2022

"Tangofotos 2". Homenaje al salón El Pial.

 "Tangofotos 2". Homenaje al salón El Pial.       por Vivi García

   - Buenos días. ¿En qué horario permanece abierto este salón?

- Aquí se vuela de 18.00 a 24.00 los jueves y domingos.

- ¿Se vuela?

- Sí, se vuela. A veces es un vuelo en abrazo; otras, con pañuelos.

- Extraño lugar. Usted se expresa raro. Yo sólo preguntaba por los bailes.

- ¡Y de eso estoy hablando! ¡En este salón se baila tango! Y en la mitad del encuentro, alrededor de las 21.00, ¡zamba!

- ¡Ah!, ahora comprendo un poco más. Bailar, volar... ¡usted es un poeta! Nos veremos muy pronto.

- Lo espero. Recuerde que a las seis en punto se abre la pista de vuelo.




"Tangofotos 1" (homenaje al salón El Pial).

Es el centro geográfico de la pista. Es como un GPS para los que pierden el sentido del baile. 

Brillante, imponente, discreta. Ésta última condición la habilita para ser testigo de conversaciones breves entre tandas, citas, promesas de amor... La lámpara del salón de tango que frecuento es de tal belleza que todos detienen la mirada en ella como si fuera una luna maga en el barrio de Flores. Engalana el lugar. Lo hace distinguido. Y ella lo sabe...

Es imposible al llegar a esta milonga no levantar los ojos hacia el techo para saludarla, para decirle una vez más: "¡buenas noches, buenos tangos!" 



miércoles, 9 de febrero de 2022

Tiempo de malvones por Vivi García

"Tiempo de malvones" por Vivi García


   Amo los malvones en flor y tengo mis razones. Las  enumeraré en los siguientes renglones. Aquí van:


1. Porque eran las plantas del patio de mi abuela siciliana con baldosas de arabescos en el barrio de Mataderos.


2. Porque hace unos años en el cementerio de la Chacarita me conmovió un hombre que ponía unas flores de malvón en la bóveda de Carlos Gardel.


3. Porque mi gato Ricardito los respeta y no rompe las hojas como lo hace con las  del lazo de amor.


4. Tal vez, porque huelen a barrio, a balcones, a  canteros en las veredas a la hora de la siesta...


   En mi balcón tengo dos plantas de malvón que engalanan ese pequeño espacio que me permite ver el cielo, los árboles y disfrutar del canto de los pájaros. ¡Qué privilegio tengo! Dos malvones, ¡dos! Sin duda son suficientes para abrazar la belleza cotidiana.



   

   

domingo, 2 de enero de 2022

La espera, por Vivi García

 Veinticuatro de diciembre. Estoy en la plaza de mi infancia aguardando para ser hisopada. A pesar de haber llegado media hora antes del horario de apertura, en la cola tengo cincuenta personas delante. 

Naturalmente brota la oración "ojalá dé negativo y que los positivos la pasen pronto y bien". Imposible no invocar a lo Supremo cuando la Naturaleza está tan cerca: el gorjeo de las aves, la danza de las hojas, los diferentes tonos de verdes, dos cotorras que se disputan un fruto... 

En esta plaza jugué, soñé, me divertí, casi una segunda casa en tiempos en que el juego en la calle era cotidiano. 

Buen ejercicio para la paciencia la espera. 

Las esperas... todo un tema como para reflexionar, ¿no?

Pero aquí me detengo. Comienzan a atender a las 8.00 y faltan 3 minutos.

Plaza Santojjanni.




La cita, por Vivi García

 Elsa le había hecho un lugar en su patio, en su casa y en su vida. La llamó Ina. La pequeña gata Salía a pasear a diario, pero regresaba puntualmente para la hora del mate, momento en que ambas disfrutaban del patio, el sol y las plantas. ¿Palabras? No hicieron falta nunca. Un gato, gata, siempre sabe dónde es recibido con amor. Elsa, siempre albergó a los hermanos de cuatro patas. ¿Palabras? No siempre son necesarias.



viernes, 10 de diciembre de 2021

"Sacapuntas" por Vivi García.

Eran tiempos de cartas, ¡cartas! De papel perfumado y sobre en composé. Una por semana, dos tal vez. Él era un artista plástico que vivía en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Ella, en la cuidad grande y ruidosa. El cartero frecuentaba esas casas como las palomas a los campanarios de la iglesias. Ese era el vínculo que por diversas razones pudieron construir.
Para Laura no existía sonido más bello que el del timbre que anunciaba la entrega de una nueva carta. Antonio, en cambio, disfrutaba del canto del sacapuntas al desnudar los lápices con los cuales le escribía. Rojos, a veces verdes, negros, violetas. Con la viruta colorida fabricaba sueños que plasmaba en sus cuadros.
Un sábado por la mañana, Laura recibió al cartero un vez más. Era una invitación de Antonio a una muestra de pinturas. Se dirigió hacia el salón de arte ubicado en pleno centro de la ciudad. Perpleja se detuvo frente a un cuadro pequeño pero imponente desde su absoluta sencillez. Predominaba el collage como técnica: papeles de diversas texturas, piedras de colores, pequeñísimo objetos y viruta de lápices. La obra se titulaba "Hasta que me leas". Ella lo buscó entre los presentes. Antonio ya la había distinguido entre la gente. El abrazo duró lo que varias cartas tardaban en viajar de una casa a la otra.
La correspondencia siguió hasta el último suspiro de Antonio. Hasta la última lágrima de Laura.
La obra, con algunas virutas menos, está en mi living. La heredé de mi abuela Laurita junto a un manojo de cartas que aún hoy huele a lavanda y jazmín acompañado del relato de mi madre que con pudor me obsequió esta historia de amor por entregas.
Cartas, ¡muchas! Las guardo en el cajón de mi escritorio. Tal vez, algún día me atreva a leerlas.
vivitecuenta@gmail.com
@vivi.garciagarcia
Canal de YouTube: Vivi García te cuenta.


miércoles, 8 de diciembre de 2021

Amores gatos. Por Vivi García.

   Desde que Roberta viajó al cielo de los gatos, Renato intenta copiar sus hábitos para que la extrañe menos. Él cree que no me doy cuenta. A menudo le susurro al oído: ¡hola Robertita! ¡Qué grande estás! Y Renato se achica sobre el sillón que ella usaba y casi casi se parecen un poquito. Luego maúlla como gata y en ese preciso momento corro hacia él y le doy incontables besos y caricias por todos sus esfuerzos para traerla una y otra vez.

Amores gatos. Gatos de Amor puro. Puro amor "felinohumano".