viernes, 18 de agosto de 2017

Bendición, por Vivi García.

  
  Salí de la escuela en el corte del mediodía. Iba apurada, inquieta, poniendo mi mirada pequeña en las baldosas sueltas, la basura fuera de lugar, un cable caído... De pronto escuché la música de un saxo. Provenía del túnel del tren de la estación Floresta. Descendí cinco escalones y ahí estaba: un joven músico interpretando su arte. 
   
   Después de poner algo de dinero en la funda del instrumento, me senté en el piso, cerré los ojos y me fui detrás de cada melodía.
       A las trece volví a mi trabajo. Me sentía renovada, liviana, como regresando de un viaje. Había almorzado música.

sábado, 29 de julio de 2017

Ella y Johann Sebastian


   Mientras reviso el FB, justo al lado de la computadora, entre el mouse (todavía lo uso, ja!) y unos libros que aguardan ser leídos, se ubicó Roberta, mi gata, mezcla de bosque en estado salvaje y criatura angelical, La observo y admiro su belleza, su serenidad, su cuerpo ágil hecho una bolita, Ella conoce mis silencios, y además estoy segura que le gusta Bach.    Los violines llenan el ambiente, y eso es todo: una postal de una mañana de sábado. El milagro de lo cotidiano.