viernes, 10 de julio de 2020

"Puro té" por Vivi García

"Puro té" (fotorrelato) por Vivi García
Cuando el ángel llegó a visitar a la Virgen de Lourdes, y una vez superada la enorme conmoción que lo embargaba por el Encuentro, recuperó la palabra que se le había atravesado en la garganta y le dijo: " Madre no te traje regalos, ni una flor, ni el vuelo de una mariposa. Ruego me disculpes". La Madre sonrió y rió al escucharlo, y le recordó: "hijo alado nada necesito, sólo deseo que aceptes compartir conmigo una taza del más sabroso de los tés". El Ángel lloró de la emoción, secó sus lágrimas con una de sus alas y se dispuso a beber con la mejor Compañía el té más exquisito que él recordara.
Adela Cardenas, Lidia Corradi y 21 personas más

lunes, 6 de julio de 2020

" Luna prestada un 5 de julio en Cuarentena" por Vivi García.

                                                                                                 Dedicado a Cristina Benítez.
   Cristina me llamó y me preguntó: "¿viste la luna? ¡Está fantástica!".
Corrí al balcón, y nada... Me asomé por la ventana del living y tampoco se dejó ver. Sólo quedaba el lavadero. Abrí de par en par la ruidosa ventana, y no estaba. En mi pedacito de cielo no quiso mostrarse.  Era tarde ya para salir a la calle a buscarla y yo no tenía ganas de jugar a las escondidas. Entonces la llamé a Cristina y le dije: "¿me describirías la luna vos que la tenés a mano?". Y Cris me la pintó con sus palabras y no escatimó detalles. ¡Y la vi! ¡A través de sus palabras la vi! Apenas corté confirmé una vez más que los amigos del alma siempre nos ayudan a mirar.
   Durante la madrugada, de noche todavía, percibí un resplandor en el balcón y salí. La luna parecía una lámpara encendida y el planeta Venus, como si estuviera a sus pies, no se quedaba atrás a la hora de brillar. Y no es cuento... Encendida, volví a la cama.

jueves, 11 de junio de 2020

"Dorado amor" por Vivi García

Carmen riega el limonero.
El limonero se llena de pequeños soles.
Cada pequeño sol hace más rico el té.
- Carmen, ¿puedo tomar un fruto de su árbol?
- Los que necesite, Nicanor.
El limonero se pone colorado...
Iustradora: Lilla Rogers

jueves, 4 de junio de 2020

"De regreso II" por Vivi García

Nadie lo sabe con certeza, estimo que pronto será un mito urbano, pero cuando los zapatos vuelven de la milonga, toman un té, leen las historias de los fantasmas de Buenos Aires y luego se guardan para descansar de tantos giros, ochos y boleos.
Regresan de la noche cansados y felices. Durante varias horas han acariciado el piso.

domingo, 31 de mayo de 2020

"Fuera de control" (fotorrelato) por Vivi García.

En el estante de los libros de cuentos para adultos estaban las guardianas de la biblioteca. Luisa vivía en una casona de la calle Bogotá, en el barrio de Floresta. A través de las ventanas podía observarse la sala, en ella un piano, un sillón amplio, una lámpara y centenares de libros. Por tal motivo las tres guardianas se ubicaron allí, precisamente en el tercer estante. Desde sus puestos controlaban que ningún personaje, acento o letra mayúscula escapara de alguna página.
A pesar del esmero y dedicación, un día llegó Ignacio, el nieto menor de Luisa y se llevó, con el consentimiento de su abuela, "Crónicas del Ángel Gris"*, "El amor en los tiempos del cólera"**y "Errante en la sombra"***. Ellas estaban fugiosas a pesar de que Luisa les explicó que a un nieto lector no se le podía de ninguna manera negar material de lectura.
Desde ese día un ángel gris merodea la casa, Florentino Ariza come las flores en los jardines del barrio como en la novela de Gabo, y un cantor de tango impregna las noches de Floresta con su música.
En el estante tercero, las guardianas aguardan el regreso de los libros con la única razón de que cada personaje prófugo retome el sagrado camino hacia la biblioteca de la casona de la calle Bogotá.

*de Alejandro Dolina.
** de Gabriel García Márquez.
*** de Federico Andahazi.

jueves, 28 de mayo de 2020

"Jacinto y sus clases en el vivero" por Vivi García

   Jacinto, el dueño del vivero "El paseo de las magnolias", me dijo al entregarme una planta que no quiso cobrarme: "le regalaría un jacarandá, pero para su balcón, no es... llévese una lavanda, que es casi lo mismo, son parientes en realidad". No quise contradecirlo porque empieza con explicaciones interminables. 
   Pasados dos o tres día volví y le pregunté acerca del parentesco entre el jacarandá y la lavanda. Hablador como ninguno me dio una clase de botánica aclarándome que la planta que me obsequió pertenece  al género Lavandula integrado por plantas de la familia de las lamiáceas que contiene unas sesenta especies, bla, bla, bla... En este punto dejé de escucharlo y media hora después pude repreguntar: "Jacinto, porque me dijo que el jacarandá y la lavanda son parientes?", hubo unos diez minutos de silencio y luego respondió: "porque ambas especies vegetales tienen flores de idéntico color". Me lo dijo con tal contundencia que en ningún momento dudé de su sabiduría.
   A partir de ese momento, y especialmente en primavera cuando mi planta estalla en flores lilas, a cada uno que  se asoma a mi pequeño balcón y comienza a piropear a mi planta, le cuento la historia del parentesco vegetal entre un bello árbol con canción propia y una planta cuyas flores huelen de maravillas.