jueves, 27 de julio de 2017

Y la infancia, ¿dónde está? por Vivi García

   De chica solía quedarme a dormir, con mi mamá, en la casa de mi abuela. En su habitación ella tenía encendida una vela dendro de un vasito de vidrio, una Virgencita de Luján con una pequeña lamparita y un reloj despertador a cuerda. Todo sobre su mesa de luz de madera y mármol. Sin duda era una habitación especial para mi, con ese clima casi místico. Pero lo que realmente me cautivaba era el tic tac del reloj despertador a cuerda. Hasta que el sueño llegaba yo lo escuchaba atentamente. Sabía a música de grillo, a canto de río, era una especie de mantra rítmico y armonizador.
   Muchos años pasaron desde que comencé la búsqueda de un reloj a cuerda que cantara igual al de mi abuela siciliana del barrio de Mataderos. Pero ya las pilas lo habían invadido todo.
   Hasta que un día, en una vidriera de una antigua relojería descubrí un despertador a cuerda color celeste.
   Ya no están la abuela ni mamá, pero un pedazo de infancia se hace presente cada noche en mi cuarto de mi pequeño departamento de Floresta gracias al reloj.
Un tic tac cantarín llena el espacio de luz, esa luz que proviene, sin duda, de la velita y de la Virgen de Luján de mi abuela Anunciatta.




1 comentario:

  1. Qué hermoso recuerdo Vivi, las cosas más sencillas suelen convertirse en las más valiosas.

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