lunes, 19 de marzo de 2018

La pausa necesaria por Vivi García

La pausa necesaria por Vivi García
Todos los jueves, Clarita y Mario se juntaban a leer poesía y a tejer. Él había aprendido rápido. La mesa era un lío de libros, papeles, lanas y agujas. A la rueda de las palabras se sumaban
el té, los colores de los ovillos y los secretos. Éstos últimos eran reservados para el cierre del encuentro, cuando ya habían paseado por la mesa varias teteras y el tejido había crecido como el coraje necesario para soltar aquello guardado bajo siete llaves. Y en ese preciso momento, cuando lo escondido en un rincón del alma salía a la luz, la taza quedaba apoyada en el plato, las cucharas dejaban de cantar sobre la porcelana y la aguja hacía la pausa necesaria para que salieran las palabras calladas. Entonces se abrían el corazón y los oídos y los ojos de quien escuchaba. Después venía el alivio, un gran alivio que impregnaba toda la casa.
La amistad, como cada jueves, volvía a celebrarse con un rico té, unos poemas y un manojito de palabras.

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