lunes, 25 de noviembre de 2024

En voz baja.

 En voz baja          por Vivi García


   Cuando descubrí el texto de Javier Villafañe, "El gallo de las veletas", agradecí a Dios haberlo leído en voz muy baja. No quiero que mis gatos tomen el ejemplo del protagonista y me abandonen. No soportaría tremenda pena.
   Ricardito y Renato viven dentro de mi departamento, con protección en el balcón y en todas las ventanas. Como el gallo de la historia que sólo conocía su galinero, Richi y Reni sólo conocen mi casa, nuestro hogar. Será por eso que les cocino rico, que les permito trepar a los muebles porque de alguna manera fueron árboles, les compro hierba gatuna para que reemplacen el césped de las plazasque nunca pisaron,  y comparto con ellos mi cama, el sillón del living, los almohadones de las sillas, la bacha del baño, la bañera, todo, literalmente todo, para que me perdonen por la libertad que por amor, lo juro, ¡por amor! les he robado.  



jueves, 21 de noviembre de 2024

José, el que renunció al tango.


    "José, el que renunció al tango". Por Vivi García

Mi vecino José tiene alrededor de noventa y cinco años. Enviudó hace poco tiempo y cuando paseo a mi perro suelo cruzarlo en la planta baja y nos saludamos cordialmente mientras acaricia a Pepe, mi hermano de cuatro patas.
Pero la semana pasada fue diferente. Yo salía sola rumbo a una milonga de Devoto con los zapatos de tango dentro de una bolsa negra, y justo José estaba en su ventana que da a la calle. Cuando me vio pasar me dijo: "¿te vas a bailar?, ¡qué suerte que tenés!". Yo me detuve para conversar, él desde su comedor, yo en la vereda, y en ese preciso momento me contó que él había sido un gran bailarín, pero cuando se casó, como su esposa no bailaba tango, ni le interesó aprender, él, nunca más bailó. ¿Nunca más volviste a bailar tango?, sin proponérmelo salió la pregunta y con un tono tristón tan marcado que sentí que había estado desubicada. José, de inmediato me explicó que cuando uno se casaba se abandonaban ciertos hábitos aunque doliese renunciar, era una actitud respetuosa hacia quien compartiría la vida. Nos despedimos. Creo que quedo en la vereda un manojo de preguntas sin respuestas. Ya había caminado varias cuadras y aún sentía el dolor del "nunca más bailó". Hice un esfuerzo para darme cuenta porque me pesaba tanto esa expresión. Y recordé que en una oportunidad abandoné el tango por no discutir con mi pareja de entonces... Me ví escondiendo los zapatos, mintiendo para ir un ratiro a bailar a alguna práctica de tango... De ahí provenía el dolor: de mi propia experiencia... De cuando confundí amor con renuncia, de cuando intentaba parecerme a la mujer que otro necesitaba tener a su lado y despersonalizarme, de cuando dejé de ser auténtica conmigo.
Hoy, mis zapatos de tango me acompañan a todos lados por si quiero entrar a bailar un rato a algún salón.
Ayer, fui al departamento de José con los zapatos puestos, me miró y me invitó a pasar. Obvio que lo saqué a bailar. Puse "Bahía Blanca" de Carlos Di Sarli en el celular y bailamos una tanda completa. Cuando desarmamos el abrazo ambos teníamos los ojos húmedos.



domingo, 3 de noviembre de 2024

Santa Cecilia

 "Santa Cecilia"


   A Regina le cuesta dormir. Apenas comienza a dar vueltas en la cama enciende la radio o el celular y escucha música. No sabe si esto ayuda a conciliar el sueño, pero sí conoce la serenidad que aparece en su cuerpo con las diferentes melodías. Si escucha tangos queda atrapada en la red de sus letras. Si elige jazz siente un clima festivo en su corazón. Cada noche tiene sus búsquedas y necesidades... Y de a poco, nunca puede precisar la hora exacta, logra dormirse.  
Regina suele afirmar: "la música calma a la fiera que portamos. La música sosiega al alma inquieta que en esencia somos".

                   Vivi García
@vivi.garciagarcia



Renato, el bello durmiente.

 "Renato"      V.G.

No es que sea desordenada y que no extienda ni siquiera la cama... Me gusta el orden, pero,  ¿cómo hago para despertar al príncipe que descasa entre mis sábanas?



Incrédula

 "Incrédula"       V.G

La imagen lo cuenta todo, o casi todo... Nunca lo creí capaz de gigantesca tarea hasta el mágico momento que dejó la luna sobre nuestra cama.



martes, 22 de octubre de 2024

Carta nro. 36.

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 36

                                                                            Nuestro barrio, Floresta, miércoles 23 de octubre.

   José María, querido José María, hemos construido tanto hasta el día de hoy que tengo ganas de seguir creciendo junto a vos. Motivos para seguir adelante: me gusta escribirte, leerte, tomar café, cenar en tu patio lleno de plantas junto a Bartolo, encontrarnos en el café Portela, en el club amado, comentar libros, películas, recuerdos, dolores viejos… Y sí, necesito puntos suspensivos para que compruebes que la lista podría seguir. ¡Buen plan el “face to face”! ¡Adhiero! Pero debo pedirte algo, aquí va: sigamos escribiéndonos en papel, con sobre y todo. No digo ir al correo pero sí entregarnos cartas escondidas en un libro, en un bolsillo o simplemente en mano. Sigamos escribiéndonos cartas manuscritas, en cursiva (vale lapicera, lápiz, marcadores de colores) pero no perdamos la magia epistolar, por lo menos una vez al mes, hagámoslo.

   Y para celebrar la palabra dicha y escrita que tanto nos ha unido, te invito a cenar a mi casa (cocino básicamente vegetales, pastas, semillas… sencillito), siempre habrá un malbec y un par de copas de las que cantan al rozarse, y además conocerás a Regia y a Macanudo. Viernes a las veinte, ¿podés? 

Abrazo

María Victoria

PD.: ¡Qué bueno que te atreviste a robar mi dirección de correo electrónico de la lista de socios!

 

lunes, 21 de octubre de 2024

Carta Nro. 35

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 35

                                                                                    Nuestro barrio,  martes 22 de octubre.

   Querida María Victoria, como verás está naciendo el martes y como el sueño no aparece decidí escribirte esta carta que vengo demorando… (yo también abuso de los puntos suspensivos).

   Después de leer el texto de Ocho Cortado coincido que el término que lo define es “construcción”. Creo que jamás podría  construir bailando junto a vos un tango, pero sí podríamos construir un vínculo enriquecedor para ambos. Tenemos afinidades, temas para conversar, respeto en el disenso, y por sobre todo ganas de seguir leyéndonos. A pesar de todo creo que llegó el tiempo de escribirnos menos y vernos más. Compartir salidas, amigos, cenas, caminatas, lecturas… pero “face to face” como le gusta decir a tu amiga (confieso que me cae casi simpática la expresión extranjera). ¿Para dónde vamos? No sé. Ni siguiera es importante saberlo. Adhiero a la idea de construcción compartiendo más tiempo juntos. Y será lo que ambos tengamos ganas que sea. Sin rótulos. Sin expectativas. Día a día. Pero cuidando lo ya construido.

   Eso es todo. ¿Qué te parece? Tal vez haya llegado el tiempo de reírnos juntos sin tener que imaginar la risa, sino escuchándola.

Un abrazo

José María

PD.: Aunque no haya conectado con el tango me gusta que seas feliz bailándolo. En este instante recordé el libro de Andrés Percivale “Quien es feliz tiene razón”(muy interesante).

viernes, 18 de octubre de 2024

Carta Nro. 34.

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 34

                                                                                    Floresta,  Viernes 18 de octubre.

José María… ¿por dónde empiezo? Trataré de ordenarme para que la carta sea coherente.  ¡Qué lindo lo de la brisa en la cara! Es cierto, eso sentimos los lectores cuando nos llegan textos antorchas… Claro que citaste a Jesús, a Buda… ¡Maestros! Los libros antorchas, como me gusta llamarlos, son esos que nos vuelan la cabeza y el corazón. Cuando los descubro hago una pausa, tomo un té con limón, y regreso a ellos. Son frescos, vigentes, imprescindibles.

  Hablamos mucho en tu casa acerca de las palabras aceptar, resignar.  Aceptar es luchar, aunque duela, luchar y seguir adelante. Resignarse es, abandonar, detenerse… Eso creo. Confieso que abuso de los puntos suspensivos.

   Con respecto a  tus miedos ante las pérdidas…  con miedo o sin él  las pérdidas serán igualmente inevitables. Quizá nos queda andar por la vida disfrutando cada cosa, desde un vaso con agua hasta un viaje, un nacimiento… Celebrando cada hecho “celebrable” y aceptando (tarea nada sencilla)  lo que no está en nuestras manos modificar (estoy algo reiterativa me parece, porque creo que esto ya lo escribí o lo dije… o tal vez necesite escuchármelo nuevamente).

   Cambiando de tema, volví a la carga con la obra de Ocho Cortado, y descubrí esta joyita que explica porque bailo los domingos:

"En la pista" por Ocho Cortado.

    Felicitas se preparó para ir a la milonga. Se puso un vestido rojo y unos zapatos negros tan brillantes y tan altos que a su paso todos se daban vuelta. 
   A llegar al baile Ricardo la cabeceó, de inmediato ambos se fusionaron en un abrazo y durante los cuatro minutos que duró "La mariposa" por el  maestro Osvaldo Pugliese,  fueron dos corazones en un solo cuerpo.

Esa magia sucede en las milongas José María.  La necesidad de otro, otra, para construir la danza.

PD.: Si las cartas que nos enviamos te encienden, ¿por qué creés que es tiempo de escribirnos menos? Me dejaste pensando.

 

jueves, 17 de octubre de 2024

Carta nro. 33

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 33

                                                                                    Floresta soleada,  Jueves 17 de octubre.

   María Victoria, qué buena la charla que tuvimos en “Café Portela”, cada vez que nos encontramos antes de tu milonga, llegás tarde, pero como me dijiste “a la milonga uno llega y se va cuando quiere…”, me quitó culpa. Mis clases de tango siguen, pero soy un tronco… 

    El ruido mental es una complicación, pero creo que si ponemos atención podemos frenarlo un poco.  Busqué y leí los textos que me sugeriste: Las cuatro nobles verdades de Buda,  y Mateo capítulo 6 versículos del 25 al 34 del Nuevo Testamento. Aquello de “No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo…” me resultó clarísimo, sólo tendré que recordarlo más seguido. Todo me resultó tan interesante, algo parecido a la brisa que se siente en la cara al abrir una ventana. También eso que dijiste que aceptar no es lo mismo que resignarse… me dejó pensando. Cada vez son más las cosas que me gustan de vos. Y esto que digo no es cuento. Porque si te alejaras, perdería. Y eso me asusta… (otra vez con el miedo a perder, qué plomazo soy…).

   Me quedó claro porque bailás los domingos, me alegro por el inicio de La Tertulia en el club que coordinarás de maravillas, y tus cartas…me encienden, me dan luz, o quizá tu luz refuerce la mía.

Gracias por tan valioso intercambio.

José María

PD.: ¿Será tiempo de escribir menos?

 

 

 

domingo, 13 de octubre de 2024

Carta Nro. 32

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 32.

                                                            13 de octubre, Floresta con algo de lluvia. Domingo, ¿y qué?

   José María, Puedo tomar un café antes de ir a la milonga. ¿Te parece a las cinco en Café Portela?

Me da risa que creas que tengo las cosas tan claras. Todos los días recupero el Centro que suelo perder para encontrarlo nuevamente. Sé que el Norte (Centro, Eje, como desees llamarlo) está en mi corazón, entonces cuando me pierdo sé donde volver. Y siempre da resultado. El amor en mayúscula es el único tema como decíamos hace unas cartas. Y no me refiero al romántico y cinematográfico…

   Hasta dentro de un rato.

M.V.

PD.:  ¿Por qué creés que elijo bailar los domingos?

Carta 31.

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 31.

                                                            Domingo 13, octubre, Floresta con algo de lluvia.

   María Victoria, después de leerte me dejaste una pregunta tan clara y puntual que tuve que hacer una lista con mis fantasmas… Son unos cuantos… Pero el que más presente está es aquel  que no podemos evitar… el miedo a perder. Siempre vamos a ir perdiendo cosas, “sentires”, personas que nos acompañaron, rumbos, animales amados, lugares que hemos habitado, roles… ¡uf! Tantos que siento que pierdo el norte, o el GPS, si navegara, se me hubiese caído al agua… Pero como vos decís al citar a Buda, son cambios permanentes que sufrimos o atravesamos como podemos. En este momento recordé que en el puesto tengo el libro que contiene las enseñanzas de Buda, “El Dhammapada: el sendero de la Realización Interior” que aún no leí pero creo estar a tiempo.   

   A veces me parece que tenés algunas cosas muy claras. A mí me falta aceptar que no puedo detener ningún cambio no deseado, y que ahí está el nudo, el desafío… en aceptar. También reconocer que hubo situaciones que parecieron negativas y luego sumaron.

   ¿Podés tomar un café hoy? Ya dejó de llover, aunque la lluvia nunca me ha detenido para salir.

   Los domingos, a veces me pegan mal. Debería hacer algo con este séptimo día de la semana, pienso en encuentro con  amigos, cine, caminata… algo, ¿no? También somos generadores de cambios y eso suma.

Ojalá sea un “hasta luego”.

José María

PD.: ¿Acaso existe alguna diferencia entre un domingo y un jueves? ¿No será nuestro ruido mental el que distorsiona?

 

 

jueves, 10 de octubre de 2024

Carta Nro. 30

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 30.

                                                            Jueves 10, octubre, Floresta, después de nuestra primera cena.

   ¡Buen jueves José María! Me demoré en responderte porque yo también estuve procesando el encuentro compartido en tu cálido hogar. No seré reiterativa porque sentí cosas muy parecidas a las que describiste en tu carta anterior (celebro que sigamos escribiéndonos por correo electrónico sin hacer uso de otras aplicaciones).  Pero a diferencia tuya, no me asusta lo bien que la pasamos, al contrario. Me alegra y no siento temores. ¡Qué bueno que nos hayamos conocido y sigamos descubriéndonos de forma epistolar  y personalmente! En otros tiempo temí perder lo que creía tener, con los años me di cuenta que en la vida recibimos y soltamos (o nos sueltan) todo el tiempo. La famosa impermanencia a la que se refirió Buda. Vivimos por un rato, nos acompañamos en una parte del camino, uno u otro se retira de escena en algún momento. ¿Se sufre? Sí, claro, a veces mucho, otras, menos. 

   También vos aportás brillo a mi vida. ¡Qué bueno! Unos lámparas de otros y viceversa.

   Mucha lata, ¿no?

Un abrazo

María Victoria

PD.: ¿Cuáles son tus fantasmas?

PD.: Bartolo es un amor.

 

 

lunes, 7 de octubre de 2024

Carta 29.

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 29.

                                                                   Lunes 7, octubre, Floresta, después de nuestra primera cena.

¡Hola María Victoria! Espero estés muy bien. Ojalá hayas disfrutado el encuentro del viernes como yo. Durante el fin de semana procesé nuestra charla de cinco horas. La verdad, siento como si te conociera de vidas anteriores, diría un hindú. Es rara y encendida la sensación con la que quedé. Sabés, no encuentro muy bien las palabras y temo ser cursi… Hace mucho tiempo que no me sentía tan a gusto en mi propia casa, en mi patio, con Bartolo presente, las cartas de mi tía y las postales nevadas  ¡todo girando en torno a nosotros ¡ Creo que hasta estuvo presente la escritora linierense Ocho Cortado y su pared epistolar.  El cuento que me contaste del hombre que se barría, tu risa, tu voz, y la mirada  que tenés sobre cada cosa y situación en particular hicieron de la cita una fiesta.

   Te confieso que no salgo del asombro, y digo asombro porque hace tiempo que me ronda una marcada apatía. Estoy contento porque tu presencia aportó un brillo… que me asusta. Y a la vez nada hay para temer. ..

   Lo que tengo claras son mis ganas de encontrarnos más seguido. Vos sos una interlocutora (palabra que adopté) muy valiosa, con la que se puede hablar de todo, disentir, cambiar opiniones… en definitiva, ¡crecer!

Ay Victoria, voy a tocar el “enter” antes que el pudor me detenga.  

José María

PD.: Coincido con vos, habrá mucho por celebrar.

jueves, 3 de octubre de 2024

Carta 28.

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 28.

                                                                                  Viernes 4 de octubre, Floresta, después del eclipse…

   José María, confieso que me hiciste reír con el comentario de tus amigos. ¡La pasaremos muy bien! Y coincido totalmente con lo del amor como tema único, central, todo gira en torno a él. Es una bendición cuando está presente y es una tragedia universal cuando está ausente…  las guerras son sólo un ejemplo. Pero sigan pensando, sintiendo, reflexionando. Aún como granos de arena en la inmensidad de una playa se logran cambios.

   No sos el único ansioso. Busqué y encontré algo en un libro prestado de Ocho Cortado, estoy casi segura que es una autora del barrio de Liniers. Te adjunté las fotos de las páginas del cuento “Anti-fax”.   

Hasta mañana.

María Victoria.

PD.: Bienvenidos el jazz, Bartolo, el vino, el patio, las flores,  y las palabras. Con todo eso celebraremos el encuentro. Intuyo será el primero de muchos.

  



 

Carta 27.

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 27.

                                                                         Viernes 4 de octubre, primavera en este lugar del planeta.

  ¡Buen viernes María Victoria! Todo está  listo para la cena del sábado. Con respeto al postre, elegilo  a tu gusto. Tenemos mucho para charlar,  reírnos y compartir las cartas de papel que me pediste. No son muchas, tienen su tiempo y están escritas en cursiva y con lapicera de pluma. Algunas las recibíamos de la tía Clarita, ella viajaba mucho y le escribía especialmente a mi mamá. Y también algunas tarjetas Navideñas con mucha nieve aún en nuestros veranos intensos. Ojalá la noche lo permita para disfrutar  del patio. Está en flor y con aromas diversos.

   El cuento “Sacapuntas” de Ocho cortado, un seudónimo muy particular, me gustó mucho. Me quedé pensando en el final del cuento… La nieta de la protagonista no se atreve a leer las cartas de su abuela que recibía del pintor, y tiene lógica, leer cartas ajenas da vértigo. Sería como entrar en el universo privado nada menos que de su abuela. Buscaré algo más de Ocho cortado, autor o autora, vaya uno a saber,  me dejó con ganas de más.

   La verdad María Victoria, estoy algo ansioso… espero que las pastas salgan ricas, el vino sea el adecuado y las horas no tengan apuro...

      Anoche estuve con unos amigos. Hace años que nos juntamos cada quince días a cenar, conversamos mucho y a veces intentamos arreglar el mundo… Hasta el momento no lo hemos logrado. Sí sabemos que el amor es el gran tema de la humanidad, por presencia o ausencia. Es el gran tema, tal vez, el único. Así reflexionamos y pensamos hasta avanzada la noche. Soy bastante reservado, pero les conté de nuestra correspondencia, encuentros y próxima cena. No te voy a repetir lo que ellos me dijeron porque no vale la pena… además no me tienen fe en la cocina… Bromas de amigos queridos e históricos.   

¡Hasta el sábado!

J.M.

PD.: ¿Te gusta el jazz? Siempre suena en mi casa ese género musical. Me da alegría. Me remite a algo festivo.  Estimo que habrá mucho para celebrar.

 

 

miércoles, 2 de octubre de 2024

Carta 26.

 

En tiempos de redes… ¡cartas!   Nº 26

                                                                         Miércoles 2, apenas 2 de octubre….

   José María, si te da lo mismo, prefiero sábado para cenar. El lugar donde vos vivís es muy lindo, es un pasaje pintoresco  que linda con los fondos de la Iglesia Catedral Ucraniana. Es cerca de mi casa.  Ya lo charlaremos, pero con respecto a los interlocutores valiosos hay algo muy subjetivo. Por ejemplo, alguien que quisiera conversar conmigo de fútbol se aburriría un montón dadas mi ignorancia y desinterés. Ya hablaremos un montón de esto y mucho más.

   Y mientras esperás el cuento prometido te anticipo este relato de una escritora o escritor  que tiene un seudónimo muy especial: “Ocho cortado”, sin duda es milonguera o milonguero porque el ocho cortado es un paso muy frecuente en el tango. Aquí va el relato:

"Sacapuntas" por Ocho Cortado.

 

   Eran tiempos de cartas, ¡cartas! De papel perfumado y sobre en composé. Una por semana, dos tal vez. Él era un artista plástico que vivía en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Ella, en la cuidad grande y ruidosa. El cartero frecuentaba esas casas como las palomas a los campanarios de las iglesias. Ese era el vínculo que por diversas razones pudieron construir.

Para Laura no existía sonido más bello que el del timbre que anunciaba la entrega de una nueva carta. Antonio, en cambio, disfrutaba del canto del sacapuntas al desnudar los lápices con los cuales le escribía. Rojos, a veces verdes, negros, violetas. Con la viruta colorida fabricaba sueños que plasmaba en sus cuadros.

Un sábado por la mañana, Laura recibió al cartero una vez más. Era una invitación de Antonio a una muestra de pinturas. Se dirigió hacia el salón de arte ubicado en pleno centro de la ciudad. Perpleja se detuvo frente a un cuadro pequeño pero imponente desde su absoluta sencillez. Predominaba el collage como técnica: papeles de diversas texturas, piedras de colores, pequeñísimo objetos y viruta de lápices. La obra se titulaba "Hasta que me leas". Ella lo buscó entre los presentes. Antonio ya la había distinguido entre la gente. El abrazo duró lo que varias cartas tardaban en viajar de una casa a la otra.

La correspondencia siguió hasta el último suspiro de Antonio. Hasta la última lágrima de Laura.

La obra, con algunas virutas menos, está en mi living. La heredé de mi abuela Laurita junto a un manojo de cartas que aún hoy huele a lavanda y jazmín acompañado del relato de mi madre que con pudor me obsequió esta historia de amor por entregas.

Cartas, ¡muchas! Las guardo en el cajón de mi escritorio. Tal vez, algún día me atreva a leerlas.

   A mí me pareció muy bello el relato, el lugar del narrador escritor, el giro del final. En fin este texto es un anticipo del sábado.

Excelente miércoles te deseo José María.

María Victoria.

PD.: Llevaré el postre. ¿Te gusta alguno en especial? Por casualidad, ¿tendrás alguna carta de papel que podamos leer juntos? Siempre me gustó observar la letra cursiva de las cartas añosas.

 

 

martes, 1 de octubre de 2024

Carta 25.

 

En tiempos de redes sociales… ¡Cartas!           Nº 25.

                                                                 Martes en Floresta. 1º de octubre. Año 2024.

   María Victoria, quiero contarte que me hace muy feliz que hayas aceptado mi invitación. ¿Podés el viernes o el sábado? ¿Te parece a las 20.00? Vivo en el Pasaje Particular que está detrás de la plaza  Ramón Falcón. Es una callecita cerrada de una cuadra, semipeatonal, sólo la transitan los autos de las personas que viven allí. Mi casa es la de los malvones rojos en torno al árbol. Se me nota algo ansioso, ¿verdad? Tal vez sea que en mi rol de chef quiera lucirme o quizá tu visita me movilice un poco…  En fin, espero tu respuesta. Me encantará que me cuentes el cuento “El yoga de la escoba”, no lo busqué porque prefiero escuchártelo. Estoy seguro que la pasaremos bien porque siempre tenemos tema para conversar y así conocernos un poco más.

   Vos solés utilizar la expresión “no abundan los interlocutores válidos”. Vos sos para mí una interlocutora muy valiosa. Y coincido que no es sencillo dialogar con fluidez con mucha gente. Se vibra parecido o muy diferente, eso es todo. En realidad creo que estoy siendo poco claro. Pero personalmente será más fácil de explicar.

   Escribí mucho… Disculpas.

   Hasta cuando puedas.

José María.

PD.: Terminé el libro de Sacheri. Cuando nos veamos te lo devuelvo.

PD 2.: El tango me sigue costando. Las clases son buenas, pero no lo siento en el cuerpo como te pasa a vos. Insistiré un tiempo más. Tal vez… quién sabe… Eso sí, me gusta escuchar  tango.

PD 3.: Te dejo un saludo en 2x4… Suena bien, pero ¿cómo será?

lunes, 30 de septiembre de 2024

Carta 24.

 

   EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 24.

                                                                      Floresta, Lunes 30 de  septiembre de 2024.

   ¡Buen lunes José María! Espero estés muy bien y hayas pasado un lindo fin de semana (sonó formal mi encabezamiento, ¿no?) ¡Ja! Poco creativo… Bueno, te cuento que encontré y vi “Luna de Avellaneda”, y también busqué “Balada para la primera novia” de Dolina, la leí y me gustó un montón. Muy… Alejandro Dolina. Hoy la compartiré en un grupo de lectura.  

   El proyecto de La Tertulia en la biblioteca del club está muy avanzado, ojalá lo aprueben. Estaría bueno que para el verano ya estuviera funcionando. Estoy seleccionando material.

   ¡Qué suerte tuvo de Conocer a la profesora Susana Ruiz! Estuve investigando sobre su obra y fue rica y extensa, destacándose especialmente como narradora de cuentos.  Debió ser un ser mágico…

      Para tu mente inquieta te recomiendo pausar (por ejemplo sentarte en algún lugar) y respirar profundo, como si el aire que ingresa pudiera acariciarte por dentro. Ayuda, sin duda aquieta y nos conecta con el corazón que a veces olvidamos escuchar.

   ¡Qué bueno saber que cocinás bien! Acepto la invitación. ¿Qué día te queda mejor?

M.V.

PD.: Podré conocer a tu perro Bartolo. Cuando nos veamos, recordame que te lea el cuento “El yoga de la escoba”, es de tradición oral. Ayuda a la búsqueda del sosiego…

PD 2.: ¿Es mucho pedir que la salsa no tenga carne?

viernes, 27 de septiembre de 2024

Carta 23.

 

  

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 23.

                                                               Floresta, Viernes 27 de  septiembre de 2024.

   María Victoria, gracias por definirme como un hombre sensible, me recuerda a los de Flores, a los hombres de las Crónicas del Ángel Gris de Alejandro Dolina, hermoso libro por cierto. Creo que lo tengo, lo voy a buscar, especialmente recuerdo “Balada para la primera novia”, excelente. A veces lo escucho en la radio.

   Con respecto a la profesora Susana Ruiz, quien le dará nombre a la biblioteca del club, una vez, hace más de veinte años, la escuché contar historias en un café de San Pedrito y Ramón Falcón; el lugar se llamaba La Maga… hoy es un local de empanadas. Bueno, todo cambia y Floresta no es la excepción.

   ¿Encontraste la película en la plataforma? Seguro está.

   Ojalá puedas organizar La Tertulia, hace falta una actividad así. Supongo que nadie de la comisión se opondrá.

   María Victoria, no quiero agrandarme, pero cocino muy bien pastas, y maridadas con un malbec… Me gustaría invitarte a cenar cuando te quede bien. 

J.M.

PD.: ¿Viste qué linda noche? Serena, las hojas de los árboles juegan a las estatuas. Me gustaría imitarlas, o sea, me gustaría que esa quietud estuviera, un poquito al menos, en mi mente.

  

jueves, 26 de septiembre de 2024

Carta 22.

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 22.

                                                                      Floresta, Jueves 26 de  septiembre de 2024.

   ¡Buen jueves José María! Qué bueno que te haya gustado el baile y el artículo de Violeta Luna. Me gusta su pluma, su mirada, siempre que encuentro material de ella lo leo.

Me diste ganas de volver a ver Luna de Avellaneda, la buscaré en Cine.Ar. ¿Sentiste el clima de esa película en nuestro club? Eso te define como un hombre sensible José María…

   Con respecto a lo que me comentaste en la carta anterior sobre un club de lectura, hay un error. No me gusta el nombre club para una actividad ligada a lectores, no sé, tal vez prejuicios o vaya a saber qué, pero lo que sí se votó en una de las últimas reuniones de la comisión directiva del “paraíso” de Floresta fue la aprobación de un nombre para la biblioteca, se llamará “Profesora Susana Ruiz”, lo propuso alguien del grupo y comentó que fue una docente, escritora y narradora de cuentos del barrio muy destacada. Investigaré más acerca de ella. Y lo que yo propuse fue crear “La tertulia” en la biblioteca, para generar  un espacio para charlas, lecturas compartidas, encuentros musicales… Ojalá lo acepten.

Deseo que disfrutes de este día tan tan tan hermoso.

María Victoria.

PD.: Por supuesto que hay lugar para una copa de vino. Eso sí, tinto malbec.

  

 

martes, 24 de septiembre de 2024

Carta 21.

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 21.

                                                                      Floresta, Martes 24 de  septiembre de 2024.

   ¡Buen martes María Victoria! Ante todo quiero decirte que el baile del club por el día de la primavera estuvo muy lindo. La institución hace honor a su nombre “Floresta, un paraíso”, aunque es pretencioso  y algo desmesurado el nombre, lo lleva bastante bien. Hubo mucha gente, la música muy buena,  ¡y qué decir de vos!, te vi bailar tango y creo que no estaré a tu altura aunque tome muchos años de clase, pero al menos en el momento de la cumbia y otros géneros moviditos pudimos divertirnos. La verdad es que salí conmovido, ver a un grupo numeroso bailar, reír, compartir ese grato momento me llevó a mi infancia, en este mismo barrio, con los juegos en la vereda  incluso de noche en verano con los vecinos que sacaban las sillas para conversar hasta tarde. Volví contento a mi casa. A vos te vi muy bien también. ¿Te acordás de la película “Luna de Avellaneda”? Ese clima se percibió en nuestro club el domingo.

   Con respecto al artículo “Maestros” de Violeta Luna quiero comentarte que me gustó, aunque creo que la autora está en una etapa, digamos… evolutiva, que me resulta elevada emocionalmente hablando. Poder lograr esa mirada y actitud frente a las rupturas de pareja habla de un ser muy centrado. Alguien que se enoja poco, que no reacciona sin pensar y sentir antes de hablar, que sabe (sabe desde el corazón) por donde quiere andar. La envidio un poquito a Violeta Luna, pero no pierdo las esperanzas de alcanzarla alguna vez. Eso sí, debo admitir que con el paso del tiempo he aprendido a enojarme menos, ¿cómo? Intentando entender al otro, empatizar , palabra que suena mucho en la actualidad. La verdad, el artículo me resulto interesante. Gracias por compartirlo.

   Leí en la puerta de la biblioteca  que próximamente coordinarás el club de lectura. ¿Cuándo comienza? No me lo perdería. Ojalá el horario me lo permita.

Grato fue el encuentro en el baile. Volví por un ratito a mis dieciocho.

José María

PD.: Sé que te gusta el té, las fresias, los libros... ¿Hay lugar para una copa de vino?

domingo, 22 de septiembre de 2024

Carta 20.

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 20.

                                                                            Domingo 22 de  septiembre de 2024.

¡Buen día  José María! Sé que nos veremos en el club en unas horas, pero no quiero dejar de compartir este texto que encontré en un libro de Violeta Luna, una escritora que descubrí hace poco y que además baila tango. Es muy clara en esto de los amores, la equidad y la oportunidad de crecer. Ojalá te guste o por lo menos te interpele. Aquí va:

Maestros”                                                 por Violeta Luna

   Tal vez por mi estrecha relación con el tango suelo detenerme en sus letras, esa poesía sin duda profunda y reflexiva.

   Mientras bailaba hace unos días el tango “Tarde” de José Canet, focalicé en los dos primeros versos: “De cada amor que tuve tengo heridas, heridas que no cierran y sangran todavía”, e inmediatamente revisé mis amores, los primeros y los recientes. Disentí con el autor. Recordé uno por uno a los hombres que me acompañaron en las cuestiones del amor de pareja (no fueron tantos) y llegué a la conclusión que no han quedado heridas y mucho menos, sangrantes. Es cierto que siempre me crucé con personas que me gusta llamar “buena gente”, por lo tanto los cierres fueron acordados y aceptados (a veces a medias) por las dos partes.

   También es cierto que todas las relaciones tuvieron fecha de vencimiento, y todas sin excepción fueron de aprendizaje, por lo menos para mí (y deseo de corazón que también haya sido así para ellos). Cada una me permitió conocerme más y más, y ese autoconocimiento me hizo crecer. Ellos fueron maestros para mí. Cada afinidad entre ambos o diferencia fue una oportunidad para aprender, mirarme, reconocerme, desconocerme para luego ver quién era y qué quería. ¿Si lloré? Sí, un montón. Pero con el paso del tiempo las lágrimas disminuyeron. No en vano vivimos.

   A menudo observo algunos regalos recibidos que conviven conmigo: un juego de té, un cuadro, un pijama, fotos de viajes, recuerdos de películas y obras de teatro compartidas, recetas de cocina que nos hemos pasado, libros… ¿Si los quise? Como dice Ángeles Mastretta en uno de sus cuentos “a todos los quise”.

   Confieso que me hubiese gustado tener un compañero con quien se comparten los nietos pero no me ha sucedido ese tipo de amor a plazo largo. A algunos les sucede el gran amor; a otros, breves y grandes amores; a mí me tocaron en el reparto de Cupido amores breves, pero muy valiosos. Agradezco y celebro haberlos conocido porque de esas relaciones me he edificado (de todo tipo de relación una se va formando). Benditos vínculos que me ayudaron a saber dónde quiero estar. Y hoy, a mis sesenta y uno, estoy teniendo una relación cada vez más cuidada y amorosa conmigo. Juro que intento a diario mimarme, perdonarme, escucharme...

   ¡Miren a donde me llevaron dos versos de un tango! Este relato confesión merece un “Chan chán”.

¡Me gustó mucho esta reflexión José María!

Hasta luego

María Victoria

PD.: Amo las fresias y a Juan Luis Guerra, ¡un gran poeta! ¡Gracias!

 

sábado, 21 de septiembre de 2024

Carta 19.

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 19.

                                                      Floresta en flor,  sábado 21 de  septiembre de 2024.

  ¡Hola María Victoria! No soy original si te digo “feliz primavera”, ¿verdad?, pero sale casi automáticamente, me causa gracia mi falta de creatividad con las palabras, pero es lo que hay… Vos decías en la carta del jueves que a pesar de todo luchás por conservar la alegría, fuerte tu comentario, pero creo que es una batalla diaria que vale la pena llevar a cabo. A veces nos ganan la melancolía, los recuerdos, lo que aparentemente ya no está, pero ante todo eso no debemos perder de vista el presente, el ahora (suena a libro de autoayuda) pero lo cierto es que es te presente único será pasado en un ratito, por eso, como decía mi tía Clarita, (algún día te hablaré de ella, un personaje faro en mi vida y en la de mis hermanos), “debemos vivir día a día, porque por suerte del día siguiente no sabemos nada”.  Frase célebre en mi familia.  

   También hablaste de equidad… menuda y desafiante palabra María Victoria… Te juro que intento fluir con las circunstancias, tal vez ese sea el desafío  más importante. Y en cuestiones del amor… simplemente lloré cuando sentí llorar, agradecí la compañía y los sentimientos compartidos y acepté cada final con dolor y a veces con alivio. Esta es mi pobre síntesis ante su pregunta.

   Por supuesto iré mañana al baile. No le prometo ningún tango, pero tal vez algo más movido.

   Deseo que  mis saludos huelan a  fresias.

José María

PD.:  Te dejo este ramos de versos del gran cantautor Juan Luis Guerra. “Te regalo una rosa,  la encontré en el camino, no sé si está desnuda, o tiene un solo vestido…”.  Este es un verdadero saludo de primavera.

PD 2.: Disculpá si a veces me vuelve a salir el “usted…”

jueves, 19 de septiembre de 2024

Carta 18.

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 18.

                                                      Floresta con lluvia,  jueves 19 de septiembre de 2024.

¡Hola José María! La lluvia se está deteniendo. ¿Observaste lo brillantes que quedan las hojas después de tanta agua? Frente a mi balcón tengo un laurel gigante y cada hoja luce como una esmeralda. Apenas cantan unas gotas aletargadas sobre las baldosas… Derroche de belleza.

   Llegué bien el otro día a la milonga, en estos salones de baile llegás y te retirás cuando querés. Nada estricto por suerte.

   Hasta hace poco usaba wathssap, pero saqué la aplicación del celular. Me llaman por teléfono o me escriben al correo electrónico. ¡Es un alivio real! Y como te pasará a vos, abrir el correo tiene casi el encanto del ruido del sobre de papel al ser abierto, ¿verdad?

   Me preguntabas por mis búsquedas. La tuya, la del sosiego es buena, ¡adhiero! Las mías fueron variando con el paso del tiempo. De adolescente trataba de andar por los caminos que mis padres, de manera sutil, me fueron indicando: el estudio, un empleo, el armado de una familia… En fin, algunas se cumplieron y otras… no. Con el paso del tiempo fui viendo con más claridad para dónde quería ir desapegándome del deseo y programa familiar. Pero te aseguro que sigo buscando la equidad, la serenidad, ¿la felicidad? ¿Acaso hay una fórmula para hallarla? En el amor no me fue mal, siempre tuve al lado buenas personas, pero con fecha de vencimiento. Aquello de “hasta que la muerte los separe…” no funcionó. Pero siempre buscamos los humanos, sin búsquedas no hay horizonte. A veces los panoramas se modifican según nuestra mirada. No es sencillo. Lo importante es tener proyectos, por lo menos a mí me resultan estimulantes. En fin, navego esas aguas José María. Aguas de esperanza y en lo posible y a pesar de todo… de alegría. Personalmente trabajo duro para no perderla.

   Espero verlo el domingo 22 en el baile de la primavera.

María Victoria.

PD.: Y a vos, ¿cómo te fue en cuestiones del amor?

martes, 17 de septiembre de 2024

Carta 17.

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 17.

                                                                   Floresta,  de septiembre martes 17 de 2024.

   María Victoria, ojalá tengas un buen martes. ¿Llegaste tarde a la milonga el domingo? Charlamos tanto en el café… Tenés razón, es un hermoso lugar. La verdad ahora sabemos mucho más de cada uno: nuestros gustos, el amor por nuestros sobrinos, y algo sobre las búsquedas personales (aunque para estas últimas no dio el tiempo) . Las alcanzadas, las que no fueron, aquellas en las que seguimos intentando. Creo que hablamos cerca de tres horas. Tal vez la búsqueda vital es la del crecimiento personal. Fijate que es la que nos permite no repetir errores (y cometí varios), pero por ahí va la vida, errar, aprender, crecer. Cuando miro hacia atrás a veces no me gusta el que fui pero igual lo abrazo, lo disculpo, le digo que lo quiero y sigo adelante. Pensarás que estoy chiflado, tal vez, pero a pesar del poco tiempo que pasó desde la primera carta y un par de encuentros presenciales, siento que puedo hablar con confianza (en realidad, cada vez filtro menos). Esto no sucede a diario. Pero con vos me pasa. El sosiego hoy me parece imprescindible, y cuando lo pierdo salgo a buscarlo nuevamente. En la película que citaste en la carta anterior, Salvatore, el niño protagonista, busca la magia del cine, creo que lo llamaban Toto, hace años que la vi, bueno, como ese nene a veces rastreamos magia, ilusión en nuestras búsquedas, y solemos golpearnos un poco, pero al crecer vemos más claro. Me puse intenso… Disculpas.

   ¿Y tus búsquedas, María Victoria, por dónde van? Creo que esto nos quedó pendiente en la conversación.

También me gusta leerte, aunque nada se compara a nuestras charlas “face to face” como dice tu amiga.

Hasta la próxima carta, aunque no sea de papel, o hasta el próximo café.

José María

PD.: ¿Vas a ir al baile de la primavera del club?

domingo, 15 de septiembre de 2024

Carta 16.

 

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES... ¡CARTAS! NRO. 16.

                                                    Floresta, hoy,  domingo 15 de septiembre de 2024.

   José María, me parece bien la idea de merendar juntos.  Conozco ese café, es muy cálido. A las cinco. Sin duda hay temas que requieren la presencia para charlarlos, pensarlos, disentir.

   Amo el café con leche (si la leche es vegetal, mejor), pero el té, los diferentes tés son mi debilidad.

   Hasta la tarde.

María Victoria

PD.: Anoche volví a ver Cinema Paradiso… Volví a llorar como la primera vez. Está en YouTube. Pienso en las ficciones que nos tocan el alma, ¿será porque nos encontramos en ellas?